Desperté con la alarma de mi celular. Había dormido muy pocas horas, ya que anoche cuando supe lo del atentado a Francis por poco y me da algo, y aunque supe que él y mi Scarlett están bien, aun así quedé afectada. Pensar en que algo le podría haber pasado a mi hija me preocupó demasiado, incluso me dan ganas de regresar a París para estar con ella, pero no puedo abandonar así como así mis compromisos. Cuando me alisté y estuve lista para ir a mi ensayo, salí a la cocina, en donde mi padre estaba preparando algo de desayuno. -¿Pudiste dormir? – me preguntó mi padre mientras preparaba algo de té. -Muy pero, pero sí – dije, y de pronto sentí antojos de pepinillos. Me dirigí al refrigerador y saqué el tarro de pepinillos que tenía mi padre junto con un tarro de mantequilla de maní. Metí

