Ijov sonríe malicioso, ve que Drika pone la bandeja de útiles quirúrgicos sobre la mesa. —Es hora de comenzar el juego. —comenta tomando una tijera muy particular. —¿Qué carajos vas a hacer con eso? —pregunta el hombre que lo mira con temor. —Solo cortaré un dedo de tu pie, bueno pueden ser algunos deditos de tus pies. —responde Ijov con maldad en su mirada. Lorenzo no podía entender quién era ese hombre que estaba parado allí, se veía igual a Ijov pero con una esencia muy diferente a la que el magnate siempre le había mostrado. Siempre pensó que lo que su padre le dijo era mentiras, que era solo para asustarlo para que dejara la obsesión con Ishla. Ijov no tan solo aguantó las humillaciones y la palabrería en la reunión si no que tampoco había demostrado firmeza cuando pasó lo de Is

