El mensajero dejó un paquete en el portón de la mansión de los Ibarra. Uno de los guardias de seguridad de la casa se acercó con recelo. La caja negra con un lazo enorme rojo sangre, una nota. "Para Sebastian Ibarra" junto a un sello con la cara de un ser maligno. El hombre temeroso llama a otro de sus compañeros para que sea quien lleve el presente a su jefe, quien cena gratamente junto a su esposa y dos invitados. —Señor, disculpe, llegó esto para usted. —dice el hombre avergonzado. —¿Qué es? —pregunta la esposa de Sebastian. —No lo sé señora, solo dice que es para el señor Sebastian. —este último asiente. —Llévala a mi despacho, luego paso a ver que es. —ordena pero la mujer que le ha dado tres hijos niega levantándose de la silla. —No, yo quiero ver. —se levanta altanera tom

