Mercedes Ibarra hace una llamada y se prepara para salir. En el momento se pone su perfume favorito entra Sebastian. —¿A dónde vas? —pregunta el hombre indignado al ver a su mujer cinco años menor arreglada. —¿Qué te importa? Lo que deberías estar haciendo es estar buscando a nuestro hijo, lo que yo haga te tiene sin cuidado. —escupe furiosa. —No comencemos Mercedes, no ves que estamos en guerra, no deberías salir. —comenta el hombre que anhela a su esposa, llevan varios años que solo comparten el apellido y un lado de la cama pues ella le tiene prohibido que la toque. —Te voy a advertir algo Sebastian Ibarra, yo no le tengo miedo a ningún hombre insignificante. Quiero que busques la manera de acabar con él antes de que él acabe con la vida de mi hijo. —Mercedes toma su bolso para

