Ishla despertó en comepleta oscuridad. Recordó las palabras de Ijov, así que se levantó de la cama para ir a terminar con su maleta, no volverá a sucumbir ante los encantos de su marido. Lo ama y no puede luchar contra eso. Él sabe que ella es débil ante su presencia y su voz. Decidió partir antes que este llegue. Tomó lo primero que vio y salió de la habitación encontrándose con Sonia. —Señora, ¿para dónde va? ¿Por qué lleva esa maleta? —pregunta la empleada alterada, si su jefe se entera que su mujer se fue ella es quien va a tener problema. —Me voy de esta casa, no quiero seguir aquí.—contesta con un nudo en la garganta. —Pero señorita, usted no debe estar haciendo fuerza. —Sonia le quita la maleta pero Ishla no se detiene. Sigue su camino hasta la salida, la mujer encargada de la

