La limusina de Mercedes se estaciona en un lugar apartado, es un área industrial abandonada. Necesitaba un lugar así para no ser encontrada. Ella es una mujer de armas tomar, quería venganza, quería sangre por sangre. Le enviaría los dedos de los pies a Ijov para intercambiar cuerpos, Ishla por Lorenzo, a su hijo se lo llevaría lejos y se olvidaría de todo. Se dedicara a cuidarlo. ¿Qué no hace una madre por sus hijos? Se pregunta mientras piensa en todo lo que hará. —Vamos antes de que alguien nos vea. ¿Estás seguro que está abierto? —pregunta a su chófer. Giulio asiente pues ha ido allí varias veces con Sebastian—. Perfecto, bajenla y atenta, empezaremos contando sus dedos de los pies como el infeliz de su marido hizo con mi hijo. Ishla abrió grande sus ojos al escuchar lo que Ijov hizo

