Ignacio Fernández Londres – Inglaterra 13 de marzo de 2009, 8:30 am. Estoy revisando los formularios médicos en mi oficina realizados por el equipo de laboratorio, pero todavía me siento algo irritado por la actitud que tuvo Samanta conmigo, no me hace caso y lo hice por su bienestar, pero lo que menos quiero es que sufra de una recaída de las que no podrá recuperarse. > Me desperté de mis pensamientos al ver a mi linda asistente acercarse a mí, traía lo que le había pedido y siempre me saca de mis ensimismamientos. -Doctor, aquí traigo su taza de café – lo deja sobre mi escritorio. -Gracias Catalina. Disfruto de la bebida caliente, tan sólo el olor me relaja todos los sentidos. -¿Desde cuándo me llama por mi nombre? – se sienta en la silla – siempre me dices asistente. -Buen

