Capítulo XXII

1144 Palabras

Todos tenemos que llenarnos de valentía para alcanzar nuestros sueños dormidos. Aibek Howard “El príncipe desertor”. Muy pocos saben sobre aquel mito, solo personas muy importantes lo han escuchado y mi pueblo fue silenciado con barbarie para que la desdicha de el gran rey no se escuchara ni en un bar de mala muerte. Esa desdicha tenía nombre propio, Aibek Howard, yo. Con solo 8 años ya andaba encerrado en un despacho igual de grande que el de mi padre, el rey Tzvi Howard. Un hombre que tuvo un cambio drástico luego de la muerte de su esposa y mi madre, pasó de ser amoroso a un frío y despiadado rey. Tanto el pueblo como mi persona le empezamos a temer y yo … yo tenía que ser como él o sería el significado de debilidad y eso no se lo podría permitir. Jamás me acostumbre a lo que otro

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