Capítulo XXI

1913 Palabras

Aquel hombre que elige una mujer solo por su belleza se sabotea a sí mismo. Iris « Tranquila Iris, respira y mantén la compostura para que nadie note el efecto que ese sugestivo beso tuvo sobre ti ». —¡Princesa! —¡Ah! —el clamor de Astrophel me asustó de tal manera que jalé de más las riendas del caballo y éste se alzó en sus patas traseras. Ya podéis imaginaros que aconteció. Caí del caballo dándome un significativo golpe en mis nalgas. —¡Iris! —gritó el pirata. —¡Princesa! —le siguió el príncipe. —¡Auch! —mascullé yo. Al alzar la mirada me paralicé y el dolor se esfumó. A mi derecha Astrophel, a mi izquierda Aibek, ambos con rostros preocupados y sosteniendo cada uno, uno de mis brazos para ayudarme a levantar. —¿Estás herida? —cuestionó el príncipe con evidente inquietud. —N

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