La palabra feminismo necesita ser rescatada. Necesita ser reclamado de manera que sea inclusivo para el hombre. No debe ser una lucha de las señoritas, sino de ellos también. Iris —¿Se lo dije o no se lo dije? —ingresó Aibek al camarote donde aún no encontrábamos Kamaria y mi persona. Habíamos tenido una reunión agradable. Estaba fascinada con sus ideologías, su forma de expresarse, sus avances con las mujeres del pueblo, y a pesar de no ser tan expertas como yo sabían distinguir palabras y números. Y lo más importante de todo, sabían manejar una espada. —¿Dijiste qué? —preguntó la trigueña frente a mí. —Pronto se darían cuenta de vuestra ausencia en el palacio. —¿Ya me están buscando? —me puse de pie y el asintió haciéndose a un lado y abriendo la puerta. Caminé hacia él y paré en

