Odio a los hombres que temen a la fuerza de las mujeres. Nash Nesta Nada más difícil que mantener la compostura para no abalanzarme a mi padre y detener su maltrato a Iris. ¿Era rebelde? Si. ¿Testaruda? Mucho. ¿La quería como a nada en el mundo? Más que obvio. ¿Había adquirido cierto rencor hacia mi padre por su trato con ella? Eso tenía que guardarlo para mí. —¿Te dijo algo? —Mahruk negó suspirando hacia la pregunta de mi hermano mayor. —Debí haber hecho algo —Koray pasó sus manos por su cabello en señal de frustración. —Lo que debemos hacer es cumplir con lo que padre ordena. —¡Nash! —Koray rebasó su malogro —¡Golpeó a nuestra hermana! Y yo … como futuro rey dejé que lo hiciera —se sentó en el sofá tomando su cabeza con ambas manos. —¿Y qué podrías haber hecho? —esperé su res

