Capítulo especial. Abott. Un día ha sido suficiente para mentalizarme, en realidad, pase toda la noche sin dormir, con miedo de encontrarme a Cora cuando vaya a ver a su madre. Me visto a la velocidad de la luz y salgo de casa, cuando llegó a casa de la mamá de Cora, respiro. Un crío entra y me mira aburrido, tiene una paleta en la mano y sonríe con cinismo. —¿Buscas a mi hermana?. «Oh, es Christopher». —No —puse una mueca—. ¿Está por aquí?. —Veo que no son amigos —me apuntó con la paleta—. Si lo fueran, sabrías que ahora vive sola y que, casi nunca viene para acá. —Somos amigos —le aseguré—. Que hayamos discutido no significa que dejemos de ser amigos, te daré una lección —espeté tomando su chupeta, el chico de quince años me miró molesto e intento quitármela, cuando la tire

