Floyd Jane. El maldito beso no ha dejado de reproducirse en mi mente, sus labios, la suavidad de sus besos, lo bien que se siente su rostro, y el lindo rojo de sus mejillas. No he podido evitar soltarle una patada a Harrison cuando ha abierto la puerta, ha interrumpido mi momento, me ha dejado confundido y con ganas de más. Por si fuera poco, el rostro de Cora sigue rojo como un tómate. He sentido la necesidad de limpiarme los labios cuando veo a Cora con la cabeza gacha, pero lo evitó, no quiero que piense que me ha parecido asqueroso, porque fue todo lo contrario, es lo mejor que he experimentado en mucho tiempo. Me quedó de pie detrás de la chica y la sujetó por los hombros. Se me ha hecho una costumbre sujetarla con ambas manos, su rostro, su cintura, sus hombros. —Vamos a trabaj

