Capítulo 2

3607 Palabras
Era un chico popular, de esos que todos conocen. Pensé que en realidad era grande, pisoteaba a la gente, es decir, nada podría contenerme. Fue en ese tiempo en el que me creía la gran cosa. La lesión fue la gota que rebaso el vaso, ya no podía, me impidieron que siguiera en el equipo y me remplazaron por alguien más. Mi tiempo en el futbol concluyo y perdí mi beca. Desempeño mi último año en el instituto. Cinco largos años de codearme con las mismas amistades, tarea atrasada, profesores perfeccionistas; pero lo que más voy a extrañar es la inexperiencia, aquella que has llevado cuando crees que la vida esta resumido solo en los alrededores de un viejo salón. Jugué en el equipo de futbol por tres años consecutivos, pero no me quedo más opción que retirarme de la temporada del año pasado debido a que me desgarre un ligamento. Fue muy estresante. Le dedique mucho esfuerzo al futbol y termine derribado en el césped del campo. Aunque mi retirada acabo un gran capítulo en mi vida, la buena suerte de otros chicos comenzó cuando los añadieron en mi lugar. Todo parecía estar mal, hasta que apareció ella. Capítulo 1: Sprite Rosa El primer día de clases siempre es el más estresante. ¿Qué clases tomar? ¿En qué club ingresar? ¿Conseguiría créditos gratis si me acuesto con alguna profesora?, pero no estarás más traspapelado que los alumnos de nuevo ingreso. Mi padre nos dejó en la entrada del instituto. Al transcurrir en el pasillo con mi mochila postrada, conseguí contemplar a todos los impúberes entusiasmados con la alegría del primer día de clases. Dirigiéndome hasta a mi clase previa, inoportunamente me cruzaría con mi viejo grupo de amigos. Heather y Rachel eran las más cercanas a mí, sus cuerpos voluptuosos las innovan un gancho fácil para conquistar a cualquiera. Sus cabelleras morenas y piel brillante simbolizan conformemente su sensual actitud. Mirian seguía siendo un dolor de cabeza, nunca me cayó bien. Se postuló para la presidencia de la clase y también la más astuta de las chicas. Sus voluminosos labios, su melena enroscada y las minifaldas que usa en cada campaña son una gran excusa para impartirle todos los votos que desee. Ella esta simplemente prohibida, su hermano mellizo frecuenta a acompañarla. Y por último, Chelsea, mi ex es la rubia más deseada por todos los babosos del instituto. Su delgada cadera y su enorme busto son realmente atractivos. Es solo una porrista base, pero hábilmente se le ha metido a la cabeza la idea de ser la mejor del grupo. Chelsea sigue continuando como una parte importante de mi historia y las historias siempre son contadas nuevamente. Pasean sus dotes mientras transitan los pasillos con el respectivo uniforme del escuadrón. El repiqueteo de sus tacones es conseguido escucharse ante el gran silencio que se ha formado debido a su aparición. Con sus mini bolsos en mano marchan con un aire de cámara lenta y una ventila invisible deslizando sus melenas sobre sus hombros. Sus miradas se mantienen centradas en los futbolistas que permanecen apoyados de los casilleros. Charlie aproxima a Heather de un tirón y le plantea un beso en los labios. Es un rubio insoportablemente presumido, se le han subido los zumos al cerebro desde su entrada al equipo de futbol. Mirian se acerca a Marcus para proveerle una caricia sujetando su melena castaña con gran tensión. Es un castaño muy cool. Puedes contar con él para cualquier broma. Lo conocí en clase de Química de noveno, no conseguía resolver algunas fórmulas y Marc fue acoplado como mi tutor. Rachel logra captar mi atención con su mirada imponente para proporcionarme una sonrisa muy llamativa. Chelsea observa lo que está aconteciendo y atropella a Rach con el codo. Ella la quiere lejos de mí. Cuando conocí a Marcus, era una proeza en el futbol. En noveno me sentía tan invisible y excluido, no encajaba en ese instituto. Entre al equipo a costa suya y todo cambio, me convertí en alguien importante y era parte de ellos. Todos en el instituto se relacionaban conmigo y frecuentaba a salir con los futbolistas. Las chicas del escuadrón me coqueteaban, pero a pesar de sus insinuaciones ninguna llego a gustarme hasta que Chelsea se unió al equipo de porrismo, me pareció una chica realmente bella. Sus ojos oscuros y su hermosa personalidad eran muy irresistibles. Estaba convencido de que conseguiría conquistarla, aunque no era un chico muy apuesto, tenía un buen baúl de labias. En el transcurso de décimo año, Chelsea se convirtió en mi novia. Comenzamos a salir, todo iba genial, congeniábamos bien hasta que Mirian se enamoró de mí y por ende, corrió el rumor de nuestra aventura juntos. Y aunque yo sabía que todo estaba muy mal, tenía que aparentar entusiasmo. Las cosas se harían como Char ordenara. Yo estaría con Chelsea, Marcus estaría con Mirian, Mateo con Heather y el con Rachel. Porque solo los chicos perfectos andarían con las chicas perfectas. Creamos estereotipos con los que solo podían desear los demás. Ellas visitaban clínicas cosméticas y nosotros trabajaríamos horas en el gimnasio para entregarles ese aire de admiración. Nos convertimos en los galanes del instituto, pero como saben, todo acabo. Chelsea se alejó de mí, me llamo para terminar conmigo. No podía estar con ella ya que desde ese día no era más que la sombra del alumnado y Chelsea es mucho más que la compañía de un perdedor. Charlie siguió como mi amigo al igual que Marcus. Chels y Miriam dejaron de dirigirme la palabra por estimar ser más que todos. Heather y Rachel aun congeniaban conmigo, estaba al tanto que han dejado de disfrutar su estadía en el escuadrón, pero a la rubia agrandada no le agradaba que siguieran en contacto conmigo. Tiempo más tarde, Mateo abandono al equipo y desapareció al igual que yo. Su madre tiene un estudio de baile, así que se dedicó a ello. Si, a Mateo le encanta el baile, su sueño después de graduarse es estudiar en el mejor instituto de Nueva York. (…) En clase de deportes, el profesor Foster nos instruía sobre el basquetbol. Llegado mi turno, inhale hondo y me coloque en posición, enceste una canasta al primer intento. Pasados algunos minutos, ya me había robado la atención del profesor con 10 canastas. Finiquitada la hora, él se acercó a mí con una proposición en mano, me exponía la entrada a su equipo de básquet. Concluido el entrenamiento, tome mi toalla y camine hasta las duchas. No podía rechazar esta oportunidad, no necesito estar en el equipo de futbol americano para lograr algo grande. La clase de Historia se semeja la clase de Literatura, no es lo mío. Mi celular móvil nunca puede faltar, distraerme descargando aplicaciones no es una opción a menos que quiera aburrirme. Me coloque en los últimos asientos para que el profesor Louth no se dé cuenta de que estoy concentrado en el móvil. Tome mi charola sirviéndome una pieza de torta de manzana y una leche. Buscaba con la mirada a Mateo y a Marcus, solo encontré a Charlie besuqueándose con Heather en una de las mesas. Me apreciaría muy incómodo sentándome con ellos, así que giré sobre mis talones y seguí en la búsqueda de mis amigos perdidos. Capítulo 2: Relaciones Forasteras ¿Porque Mat estaría interesado en la bienvenida? lo desconozco de él. Es muy extraño, constantemente me espera en el almuerzo para contarme sobre el club de baile. Comprendo que algo de eso tiene que ver con ese gran interés por la bienvenida. -Heather no lo vale, déjalos ser felices mientras dure el encanto -le aconsejo tomando su hombro para darle un apretón. -Y hablando del tema, ¿tantos lugares en el instituto y decidiste esconderte en la oficina de la profesora? - -No lo sé, solo necesitaba el consejo de alguien. Unos días atrás, ella me encontró en el salón de baile muy deprimido y me sugirió que, si de verdad quería platicar con alguien sobre cualquier problema, que visitara su oficina y ella me ayudaría antes de que hiciera algo que fuera irremediable- - ¿Estás… estás hablando de s******o? - indago preocupado. -No puedo creer que te atrevieras a pensar en ello solo por una chica que fracaso como tu novia, ¿Qué pasaría con tus padres de si hubieras logrado lo que pensabas?, ¿jamás se te atravesó esa idea por la mente, o solo intentas captar la atención de todos? – -No es por lo que piensas, todo en mi vida va cuesta abajo. Mis notas son insuficientes. Mi exnovia es una p***a. Mi hermana se enfermó, y además de todo eso, gaste todos mis ahorros para la facultad de baile en medicamentos muy caros para nada. Mi vida es un excremento de perro- -Mateo, yo más que nadie se por todo lo que estas atravesando, ¿y crees que la salida es el s******o? Ellos te necesitan aquí. Tienes que quedarte a apoyar a tu hermana que necesita de tu presencia. Tus padres te aman más que a nada, ¿sabes lo que yo he deseado por tener esa atención? – sonrió con inspiración. -sabes, eres la mejor persona que conozco, y tienes un corazón inmenso. Si tomas esa decisión, no sé cómo podría seguir con mi vida sin mi mejor amigo rubio, ninguno sabría cómo. Aun te necesitamos aquí, te prometo que todo se arreglara, solo mantén la paciencia. También tienes que saber que te admiro Mat Jules y jamás dejara de ser así, solo te aconsejo para que tengas las cosas claras y los pies en la tierra. Eres el mejor bailarín que conozco y antes eras el mejor jugador ¿okey? - - Yo soy la fuerza de agarre de mi hermana. No-no sé en que estaba pensando Holden -Tartamudea tomando bocanadas de aire. Se apoya de los casilleros - Quizás solo estaba cegado por excusas acumuladas, No lo sé. Presumo que, si no hubiera charlado contigo sobre ello, seguro que habrían sido diferentes mis acciones al llegar a casa. Tanto tu como la profesora Miel han colocado situaciones en mi cabeza que ni siquiera había pensado antes, creo… que voy a pugnar- -Espero que superes esta depresión. Si necesitas alguna cosa, cualquiera solo dime y yo te ayudare. Se que solo fue una fase amarga de tu vida y tu estas al corriente de que no eras capaz de hacerlo. Amas vehementemente la vida, amas a tus padres y, sobre todo, amas a Nora. Necesita de ti y te aseguro que no volveremos a tener esta conversación porque desde hoy en adelante tú tienes una forma diferente de pesar- Platicamos por un rato y me retire al gimnasio. En serio que Mat necesitaba muchos ánimos, me alegra que cambiara de opinión. A cualquier persona que quisiera hacerse daño ya sea cortándose, ahorcándose o ingiriendo algún tipo de pastillas, le aconsejara esas mismas palabras hasta que le hiciera cambiar esa cegada idea. El s******o ni siquiera cuenta como una opción, solo es la salida rápida de cobardes. Me siento mal por Mateo, Heather solo sale con Charlie porque continua como un integrante del equipo de futbol y sus padres tienen suficiente dinero para que Char no trabaje por el resto de toda su vida. El no merece esto; aunque supuestamente arreglaron las cosas entre amigos, el rubio presumido fue muy cruel en quitarle la novia a Mateo y Heather fue tan miserable como Chelsea cuando se alejaron de nosotros por una estupidez social. Pero ya era hora de concentrarme en el juego de hoy y dejar de pensar en Noviazgos Forasteros y por poco, accidentes lúgubres. Capítulo 3: Espectadora Estrella Los entrenamientos son arduamente destructivos, aun mas si estas a prueba. Si quiero sacarle provecho a esto, tengo que esforzarme. Aunque anteriormente me he lesionado, les demostrare a todos que puedo hacer algo más que jugar futbol. El entrenador me ingresa en el segundo tiempo. El sudor circula por mi frente, los espectadores contemplan cada detalle de mi jugada, tenía que encestar una canasta o no sería m*****o fijo del equipo. Solo once segundos; mi cerebro bombea temor, pero mi corazón es pura adrenalina. Me franquean la pelota, mi corazón se acelera, reboto la pelota dando pasos largos, me posiciono, lanzo, la pelota rodea el arco y se acaba el juego con una canasta triunfante. El alumnado enloquece, se levantan y aclaman a las Marmotas. Mis compañeros me aferran por las extremidades y me levantan sobre sus hombros. Desde el aire percibo al equipo contrario, secan su sudor con una incuestionable decepción en sus caras. Al bajar de lo alto, me concentro en el público. Al curiosearlos con la mirada, consigo persuadir a una pelirroja que se come las uñas con mucho fanatismo. Su mirada se conecta a la mía, en vista de mi atención se levanta apresurada con los brazos cruzados y se pierde entre los espectadores. Aun no puedo creer que dominamos el partido, por poco exploto de la felicidad. Profeso que todo va encaminado, mi vida va en ascenso y no sabía que podía jugar tan bien. Estoy dispuesto a demostrarle a Chelsea que una lesión no me derroto. Las animadoras realizan su coreografía y la mirada que tiene la rubia Wood sobre mí, es indiscutible. Agitan sus pompones y Rachel me sonríe nuevamente. Quiero acercarme hacia ella, pero estoy indeciso ya que la rubia agrandada me tiene la vista puesta. -Hola Rach, ¿cómo van esas porras? -Examino acercándome. -Muy forzosas. Me duelen los brazos y las uñas se me cayeron- bufonea. -Si, hay esta una- apunto el piso con el dedo índice. Ella voltea y yo me le escapo cuando se da cuenta que es solo una broma. - ¡Hol eres un cretino! - Estalla de la risa mientras contempla mi retroceso. (…) Una junta súbitamente se daría acabo y mi padre se fue de volada. Mi madre no contestaba el móvil así que no me quedo más opción que tomar el bus a casa. Me sentía exhausto, mi espalda estaba muy adolorida al igual que mi frente. Al llegar a casa, coloco la mano en el picaporte, me detengo por algún tiempo para procesar todo lo que ha pasado hoy en el instituto; mi madre abre la puerta previamente antes que yo. Esta vestida con el uniforme del trabajo. - ¿Ya te vas? – indago conteniendo mi aliento. -Si, me necesitan en la cocina; Helen tiene gripe, me toca cubrirla en la sección de sushi-me notifica apartándome de la entrada. Sin poder debatir nada, me adentro a la casa y me marcho inmediatamente a la cocina en busca de hielo para la hinchazón, la frente me palpita mientras intento colocarlo en el respectivo golpe. Me tumbo en el sillón desencantado. Mis parpados se desploman, así que cierro los ojos e ingreso en un profundo sueño. Aprecio el calor de mi perro Mostaza al acostarse sobre mis piernas. - ¡Despierta Holden! - me levanto del sillón sobresaltado– enhorabuena hermano mayor, finalmente desempeñas algo bueno. Por cierto, esa inflamación no cesara para el baile de bienvenida-carcajea. -Mabel, intervendría a hacer más cosas buenas sino arruinaras mis sueños. Y ya lo sé, me coloque hielo al entrar- murmuro adormilado. -Repartía tarjetas para patrocinar el club de admiradoras de Justin Bieber en el juego de básquet- me palmeo el hombro - me sorprendió la canasta en el último tiempo-giña. Al menos a alguien le interesan mis logros. Aguardaba a que mi madre me preguntara como había estado mi día y tener la oportunidad de expresarle mi lucro en el básquet, la apretada situación de Mateo y el no casual encuentro con la pelirroja. Ni siquiera examino el golpe en mi frente. Nosotros no le importamos, supongo. Busque a Derek por cada rincón de la casa, no logre localizarlo; me sentía ansioso por contarle sobre mi triunfante jugada. Lo más factible es que se encuentre en la facultad. Estudia leyes, le ofrecieron becas en prestigiosas facultades, pero decidió permanecer en la ciudad por su novia, que por cierto aun no conocemos. Desde que ingreso a estudiar leyes es muy distante, actúa de manera extraña y es muy cortante cuando intentamos socializar con él. Solo a veces está de buen humor y adquiere ganas de batallar contra nosotros. Mi relación con Mabel es muy distinta, congeniamos bien, a veces se comporta como una niñita mimada, pero igual me agrada casi todo referente a esa chiquilla de ojos azules. Sus suéteres tejidos a mano son fenomenales. Su inoportuna obsesión con Justin Bieber, hasta tiene un collage de fotos del cantante rubio pegado en la puerta de su dormitorio. Una vez la escuche susurrar que el chico es irremediablemente atractivo. Su novio se llama Perle, no le gusta hablar de él. Aunque es dos años menor que yo, continúa permaneciendo como la dramática de la casa; mis padres le proporcionan una considerable atención más que a nosotros los hombres, aunque ese porcentaje no es muy diferente al nuestro medidor de falta de interés. Ser el hermano del medio, nunca es fácil, presumo que siempre eres el olvidado; aunque en este caso, los olvidados somos muchos. A Derek no le importa la atención, el pobre había soportado años presionado por las exigencias de mis padres y al final se cansó e hizo lo que su corazón le dictaba. Lo único que aún no deduzco es ese radical cambio en su trato hacia nosotros. Mi madre me envió un mensaje al móvil, me encargo de ir a la tienda a comprar comestibles que escaseaban en casa; aborde el auto con la respectiva lista en mano. Al llegar a la tienda, tome un carrito y recorría la tienda examinando cada artículo en los estantes. Me llevaría un contrabando a casa: una botella de cola y unas frituras para mí solo. Claramente pagadas con la tarjeta de crédito que mi padre ha p*******o usar sino es para vienes que ordena mi madre. La puerta del refrigerador a mi parecer estaba cerrada, la forcejeaba y, aun así, no conseguía abrirla. -Vamos señor refri, abrase de una vez-murmuro. -El señor refrigerador jamás abrirá sus puertas para ti, no fuiste cortes- bufonea. Al distinguir a la chica que acaba de avergonzarme al escuchar mis susurros, establezco que es la chica de Nueva Zelanda, Bea. Me sonríe e introduce la mano en su bolsillo obteniendo de él, la llave del refrigerador cerrado. Encaja la llave y la gira, abriendo así el frigorífico. Factiblemente trabaja aquí, pero quizás no, ya que no lleva puesto el respectivo uniforme de la tienda. Introduzco mi mano en el congelador y adquiero de ella una cola. Al estar de pie frente a Bea no puedo desistir de contemplarla, mi cabeza demanda que me mueva y me marche a casa, pero mi cuerpo me solicita que permanezca. - ¿Tienes algún problema conmigo? -protesta enojada. -No, solo que estudiamos en el mismo instituto y presumo que compartimos clase de Historia-contradigo. -solo quería comprobar si habías acertado con tus cigarrillos en el lavabo- - ¿Cómo sabes que extravié mis cigarrillos? -empuña las manos. -me imagino que tú eres el oportuno que los dejo sobre el lavabo- -Si, se cayeron de tu mochila en clase de Historia y los guarde para que no te entrometieras en problemas con el profesor Louth- no podía desviar la mirada de sus enormes ojos verdes. -Bueno, yo lo aprecio. Te lo agradezco- desempuño su mano extendiéndola hacia mí -mi nombre es Beatriz- -No hay de que Bea- apreté su mano -yo soy… -me interrumpe. -Si se quién eres, tú eres muy aludido en el instituto por tu ilustre reputación de casanova- mordió su labio inferior contemplando como mi cara se tornaba pálida- calma, solo es sarcasmo, el profesor de Historia te llamo la atención en clases. Holden Phoenix deberías prestar más atención en clases y menos al deporte- me apunta con el dedo índice. -Y tu deberías dejar de comerte las uñas y disculparte por el golpe que me provocaste en la frente, aun duele- me carcajee al distinguir que Bea hizo una mueca de disgusto. -Deberías de intentar ser más serio y no tan bobo, el golpe te lo merecías- me saca la lengua y luego se carcajea. -Fue un gusto conocernos formalmente. Tengo que irme, mi madre me necesita en el almacén, nos vemos luego casanova- La chica se retira y se pierde marchándose por la puerta trasera. Concluyo de comprar lo encomendado y regreso a casa con una enorme sonrisa. Aun no puedo creer que por casualidad me encontré con Bea, aunque me avergonzó y no recibí la disculpa que esperaba, esta chica tiene algo que me hace pensar mucho en ella, me gusta su actitud independiente, quiero ser su amigo. La próxima vez que la vea, no pensare dos veces en si debería conocerla más a fondo, realmente, eso es lo que más ambiciono: conocerla. Capítulo 4: Signos de vida osados Me recosté de la suave almohada de mi cama, tomé mi celular y le envié mensajes a Mat para verificar si se encontraba bien. ¿Mateo, estas bien?>> Rachel? Me siento exhausto, no sé si debería asistir>> >
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR