Abro los ojos y tanteo a mi lado porque no siento a Miller contra mí, por lo general estoy pegada a él, abro los ojos y descubro que no está en la habitación, me siento y me levanto de la cama, bajo las escaleras, pero él tampoco está, la ventana de la bahía inferior está abierta y mirando un poco más lejos lo veo sentado sin camisa en el pontón frente al lago, exprimo una taza de café y decido unirme a él, camino en silencio y me siento a su lado, con la mirada fija en el horizonte, le doy un beso en la mejilla y me pasa el brazo por la cintura. —Está bien? — le pregunto. —Mmh hmm. Se ve diferente, tengo este sentimiento desde ayer pero estaba pensando en no hacer películas, me parece distante y, a menudo, perdido en sus pensamientos, se pone de pie y me tiende la mano, que agarro para

