Adrián Llevábamos una semana en Los Ángeles. Habíamos venido para el cumpleaños de su madre, y dado que Leía no podía viajar en avión, emprendimos el trayecto en auto. Fue toda una experiencia viajar con ella estando embarazada de seis meses, pero cada kilómetro del camino valió la pena. Esta vez, a diferencia de la última, no nos hospedamos en la casa de su madre. En su lugar, alquilé una casa cerca de la playa, amplia y luminosa, con una piscina rodeada de palmeras y habitaciones de sobra para recibir visitas. Lo que Leía no sabía era que esta casa sería nuestro hogar hasta que diera a luz. Semanas atrás, durante una de nuestras conversaciones nocturnas, mencionó casi al pasar que le habría gustado estar cerca de su madre en ese momento. Que lamentaba tener que vivir esta experienci

