Narra Arthur Luego de aquella conversación con mi padre siento alegría en mi alma, por lo que puedo ir en busca de ella, ya había perdido las esperanzas tras ser encerrado en mi alcoba, no pensé que mi padre podría darme su apoyo, que me diera su voto de fe. Salgo de la habitación y corro a toda prisa pidiendo que por favor preparen mi carruaje, debo encontrar a Celestina, no llevo mi mejor atuendo para verla pero no es lo importante. Frederic me ve salir del palacio y me da una sonrisa, sé que en esa sonrisa me está dando todo el apoyo y la moral que necesito, gracias por tanto secretario real, te compensare con mi vida si es necesario. Veo mi carruaje listo para partir, pero mi camino es obstaculizado por jinetes y carruajes - ¿Quién interrumpe el camino? – pregunto con molestia

