Esa mañana madrugo, reviso en su laptop algunos avances de su tesis de grado y luego se dispuso a prepararle el almuerzo al Toro Recio. Ese día eligió cordero, con una sustanciosa guarnición, tenía la plana intuición de que a este le encantaría, más con su salsa especial. El olor estaba esparcido por la modesta casa. Ya guardaba todo en las loncheras cuando su madre salió. No aparentaba tener el mismo ánimo jocoso de todos los días. Está la miro de arriba abajo, con una mezcla de extrañeza y pereza. —Ese color no te sienta bien, hija.—Vio su malestar visual, cuando se fue acercando.—¡Tan gris!. —Asi visten casi todos los empleados de la empresa, por no decir todos, incluso tu mamá.—Ese día no llevaba ese color, pero si un n***o, que aún era más fúnebre. —No es lo mismo, eres muy jov

