— Me recuerdas... La imagen frente a ella distaba mucho del Enzo altivo y orgulloso con el que se había casado y había vivido por meses, este hombre claramente había estado gravemente enfermo y al parecer apenas estaba recuperándose de una larga enfermedad. — ¿Que es lo que quieren de mí?, ¿qué hicieron con mi hijo? — Yulia se acercó al hombre y se sentó en una silla al lado del catre donde se encontraba amarrado. — ¿Tu hijo? Mi hijo querrás decir. — se burló mirandolo de forma intimidante,. — Mi esposa y yo somos personas honestas que no hacemos mal a nadie, Philippe es nuestro hijo. — Yulia se clavó las uñas en la palma de la mano tratando de controlar la rabia que sentía. — Tu esposa... ahora te haces el inocente, pero a mí, no me engañas, aunque debo admitir que eres muy buen acto

