Agustina llegó a la oficina poco después de las 9:00 de la mañana, se le hacía raro que su prima se fuera primero y le dijera que luego los de seguridad pasarían por ella; ese tipo de cosas la ponían paranoica porque pensaba que Yulia ya no la quería y que tal vez había decidido que era una carga y no deseaba que estuviera más a su lado. Iba tan perdida en sus pensamientos que no notó la figura masculina que estaba en frente y chocó con un pecho fuerte y bien tonificado. —Lo siento. — se estaba disculpando, pero cuando levantó la mirada con molestia se dio cuenta que era el hombre que más detestaba en toda la empresa —Ah, eres tú. — le dijo con tono irritado. —¿Por qué me odias tanto?, sabes que soy la mano derecha de tu prima y tenemos que pasar mucho tiempo cerca el uno del otro, de

