Capítulo 8 Acepta mi propuesta

1904 Palabras
Nina me mira sorprendida cuando le enseño el mensaje de Nick. —¡Madre mía! ¿Le has contestado? —Me mira expectante. —Claro que no. —¿Qué se supone que le tendría que responder? —¿Dices que tiene novia? —Si Nina deja el celular en la mesa y me mira con una mueca. —Qué pena. El que tenga pareja simplifica bastante las cosas. Eso supera cualquier gusto o atracción que pueda tener por él. —La verdad es que no. —Tomo la copa de vino de la hora de la comida—. Además, no estoy lista para empezar una relación después de lo de Jackson. No quiero un hombre en mi vida de ninguna clase. El recuerdo de mi relación con Jackson me desagrada. No quiero pasar por lo mismo. —¿Te has topado con ese idiota? —Niego. Desde que terminamos, no había sabido más de él. Nina nunca lo soportó. Cuando terminé con Jackson, Nina se alegró mucho, aunque el hecho de que lo haya visto engañándome con una compañera de su trabajo fue motivo suficiente. Eso me rompió el corazón y no quería volver a creer en nadie. —Ni me lo recuerdes —respondo. —Vale, olvida a esos dos idiotas, mejor hablemos de lo importante. ¿Ya pensaste en cómo escribir el libro? —Nina pregunta y no puedo mentirle, es mi agente y mejor amiga. —No, y a estas alturas creo que no podré tenerlo listo. ¡Es mi ruina! —Pecas, yo sé que no quieres saber nada de sexólogos, pero, por qué no aceptas mi propuesta y le hablamos a William. Nina lleva días hablándome de ese tal William. Estoy renuente porque no tengo mucha confianza, pero en este momento tenía que ceder. Estoy desesperada. —Hazlo —digo mientras muerdo mi labio. Nina sonríe y enseguida saca su teléfono. Frunzo el ceño y la veo expectante. Después de unos minutos guarda su celular sin deshacer su sonrisa. —¿Qué pasó? —Vendrá en quince minutos. —Nina dice entusiasta. —¿Ahora? —No lo puedo creer. Eso fue demasiado rápido. Creí que haría una cita, no que lo citaría ahora mismo. —Tranquila, estás preciosa. —Nina coloca la mano sobre mi mano. Realmente no lo estoy diciendo por eso, pero el que me diga que lo estoy, me llena de confianza. El celular de Nina vuelve a sonar y creo que es el sexólogo, pero el rostro de mi amiga se desforma. —¿Pasa algo? —pregunto expectante. —Lo siento pecas, tengo que ir a casa. Ethan dice que Elena está muy enferma, y tal vez tengamos que llevarla al hospital. Me preocupo por la pequeña Elena, pero al mismo tiempo entro en pánico. Yo no conozco a William. Sin embargo, no podía decirle a Nina que se quedara. —Ve con tu hija. —Descuida, todo estará bien pecas. Él te va a encantar. —Sonrío forzadamente. La despido y veo con nerviosismo cómo Nina sale del restaurante. Trato de tranquilizarme, así que decido ir al servicio para echarme un poco de agua en la cara. Cuando voy de regreso a la mesa, mi celular empieza a sonar. Veo la pantalla y pongo los ojos en blanco al ver que es Nick otra vez. Debía estar esperando mi respuesta a su mensaje, pero claro que no lo haré. No quiero saber más de él. —Rechazar. —Aprieto el botón de colgar y vuelvo a guardar mi celular, sin fijarme en mi camino—. Auch, perdón —susurro cuando choco contra el pecho de alguien. Es un torso firme y la embriagadora fragancia de agua fresca y mentolada que me inunda me parece muy familiar. Me quedo estática y mis piernas empiezan a perder fuerza al suponer con que me voy a encontrar si levanto la vista. Sus brazos están sujetándome firmemente de mi cintura y mis ojos se quedan a la altura de la parte superior de su pecho. Siento cómo le late el corazón a través de la camisa. —¿Rechazar? —dice con voz suave—. Eso sí, me ha dolido. Me aparto de él y trato de que su presencia no me abrume. Está vestido pulcramente con un traje azul rey y una camisa blanca, perfectamente planchada. No soy capaz de verlo a los ojos, sé que en cuanto lo haga quedaré totalmente hipnotizada por su potente mirada, así que me dan ganas de reír. Y ni yo entiendo el porqué. —¿Qué es tan gracioso? —pregunta. —Lo siento, no me fijé donde caminaba. —Me alejo de él y me dirijo a mi mesa. Espero que me ignore, pero para mi sorpresa se sienta en la silla frente a mí. —¿Qué hace? —pregunto y por fin lo veo a los ojos y me desarmo. Lucho contra mis instintos, porque no puedo creer que se atreva a sentarse sin ser invitado—. Espero a alguien. —¿Tienes una cita, Addison? —Dice burlón. ¿Se está riendo de mí? —Es una cita de trabajo. —Te ves demasiado encantadora. —Me mira con un brillo en sus ojos. Trato de calmarme y cierro los ojos para que sus palabras no tengan ningún efecto en mí. —¿Qué hace, no ha escuchado que tengo una cita de trabajo? —Le digo cuando lo vuelvo a ver. —Lo sé. —Se inclina sobre la mesa—. Soy William, ahora conocido como Nick White. Era mi nombre antes de que me adoptaran, pero de vez en cuando lo uso profesionalmente. ¡No podía ser posible! Me quedo pasmada y el silencio reina por un momento. —Esto debe ser un error —murmuro. —Sabía que necesitabas de mí. No te avergüences por pedir ayuda. —Necesito ayuda, pero no su ayuda Nick, William, Mr. Sexo o como sea que se llame. —Traté de parecer indiferente. En ese momento llega el mesero y nos da la carta, yo ya he ordenado por lo que Nick solo asiente y el mesero se retira para darle tiempo para que ordene. No pienso quedarme a comer con él. —Debería irme. —Me levanto —¿Entonces para que me ha citado? —dice con una ceja alzada—. Por favor, solo admite que necesitas ayuda, además de que te gusto. —Usted es el hombre más engreído y egocéntrico que conozco. —Gracias. —No era un cumplido. —Me doy media vuelta para irme, pero Nick se pone de pie y me toma del brazo para detenerme. Por suerte estamos en una zona exclusiva, así que nadie puede vernos. Cuando siento cómo su cuerpo está pegado al mío, vuelvo a perder la noción del momento. —El sexo forma parte de nuestra naturaleza, y yo soy uno con la naturaleza. Creo que podría ayudarte mucho con tu libro. Nina me contó que necesitas destapar tu deseo s****l. ¿Nina le dijo eso? Joder, ¿qué me faltaba? Una patada en el estómago hubiera dolido menos. —Soy escritora, puedo arreglármelas. Soy capaz de crear cosas. —Nick sonríe ante mis palabras. —El sexo no es una historia que deba ser contada. Es una experiencia para vivirla. ¿Cuánto crees que vas a gritar cuando te folle? —Se inclina acercándose a mi oído y siento un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. —¿Perdone? —Logro decir a pesar de que mi lengua parece un trapo. Me levanta la barbilla con el índice y la empuja hacia arriba para hacerme callar. —Piénsalo. —Me suelta. Le lanzo una mirada furibunda antes de alejarme definitivamente de él. Salgo del lugar y me encuentro con mi hermano. No sé qué está haciendo ahí, pero me saluda a la distancia. —Hermanita —dice alegre y luego mira detrás de mí—. ¿Conoces a ese tipo? Parece como si te estuviera buscando —pregunta y me giro para ver a Nick caminando directo hacia mí. Me encojo de hombros mientras pido con todas mis fuerzas que se vaya. —Disculpa, Addison. Olvidaste tu bolso. —Su voz grave y profunda me hace cosquillas en la piel. Veo mi bolso y lo tomo sin mirarlo de nuevo. —Gracias. —Hola. —Mi hermano saluda y quiero matarlo. Noto como Nick se tensa junto a mí, al mirar a Lucas—. ¿Eres amigo de mi hermana? —dice curioso. —Mucho gusto, soy Nick White. —Extiende su mano y percibo como la atención se disuelve. Lucas la toma encantado. —¿Nick? —Dice pensativo—. ¡Ah, Nick! —Lucas me dedica una mirada acusadora—. Yo soy Lucas. Addison me ha hablado que tienes un hotel increíble. —¿Me ha mencionado? —pregunta y no tengo que verlo para saber que tiene una cara de engreído satisfecho—. ¿Y qué más ha dicho de mí? —Nada, solo eso. —Lucas trata de arreglarlo, pero ya es muy tarde. —Solo eso. —Contraataca Nick. —Sí, solo eso. —Vuelve a decir Lucas. Estoy harta de esta situación, así que planeo terminar la charla de una vez por todas. —Ha sido agradable volver a verlo, señor White. Adiós. Nuestras miradas se cruzan y sé que ha sido un gran error. Sus ojos oscuros y exigentes acaban conmigo. Tiene sus labios húmedos y entreabiertos, saca un poco la lengua y la pasa despacio por su labio inferior. No puedo dejar de mirarlo y lo imito haciendo el mismo gesto. Él sabe lo que hace, y mis intenciones de aparentar frialdad fracasan, como si todo lo que hiciera no me afectaran. Pero ocurre todo lo contrario. Esto no puede ser. Tiene mucha confianza en sí mismo. —¿Agradable? —Se inclina hacia mí y pone su mano en mi espalda baja, haciendo que sienta lava hirviendo, que inunda mi cuerpo con un eco en mi ingle. Trato de controlar la pulsación que amenaza en convertirse en una palpitación tremenda—. Se me ocurren muchas palabras, Addison. “Agradable” no es una de ella. Te dejo para que medites mi propuesta. No conforme con lo que ya me está haciendo sentir, se inclina más hasta besar mi mejilla con sus labios húmedos. Prolongando el contacto por una eternidad. —Hasta pronto —susurra—. Encantado de conocerte, Lucas. —Lo mismo digo. —Lucas dice pensativo y al ser testigo de todo lo que había pasado. —Eso fue… —Calla… —Lo interrumpo porque sé que va a decirme—. Tiene novia. ¿Recuerdas? Comienzo a caminar hacia mi auto. Estoy tratando de normalizar mi cuerpo. —Addi, la tensión s****l entre ambos es tan fuerte que incluso yo me puse cachondo y eso es demasiado asqueroso, teniendo en cuenta que eres mi hermana. —Suelta una mueca de asco. —Solo es tu imaginación. —Lo dejo atrás y camino más rápido—. Además, no me interesa. —¡Ja! Eso ni tú te lo crees. Le lanzo una mirada irritable a mi hermano. —Te digo que sí. —Entro al auto y espero que suba también, rogando que no siga con esta conversación.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR