Manuel. -Yo también la extraño -dice Santiago. Teníamos media hora de haber llegado al departamento, ya me había comunicado con Azul, avisando que estábamos bien, no quería que estuviera preocupada, por nada del mundo lo quería. -Lo sé -sonreí- No sé cómo voy a aguantar sin verla hasta mañana, estoy acostumbrado a su presencia o a dormir abrasando su vientre o a ella -me estaban dando ganas de regresar. - Yo no sé a quien se le ocurrió la brillante idea de que un día antes de la boda, los novios tienen que dormir separados -eso yo tampoco lo sabía, lo que sí sabía es que esto es una estupidez. -Yo menos -me encojo de hombros- Es una idiotez -afirma- Deberíamos de ir y verlas -no era mala idea. -Tu idea no es mala -pensó- Pero ¿se enojaran si vamos? -eso es un albur que tendríamos que

