Capítulo-3 Conociendo al marqués
Esa noche el duque Eduard Wuiliam cabalgó hacia el club de caballeros más famosos de Londres, conocido como el Diamante de paris, donde se reunían la mayoría de los hombres a fumar, jugar e incluso disfrutar placeres nocturnos que solo les podía dar una dama sin reputación. Ya todos en la ciudad sabían de su regreso gracias a la revista de chismes que circulaba en Londres tras la temporada. Era la comidilla de cada baile; numerosas madres casaderas lloraban el hecho de que regresara comprometido.
El lugar estaba tal y como lo recordaba Eduard; su buen amigo Lord Reiber en la puerta que lo saludo con una sonrisa llevándolo hacia la mesa de siempre donde ya se encontraban sus amigos
Lord Bairon Asthon el marqués, con su cabello rojo, que fue el primero en levantarse a abrazar a Eduard.
Luego estaban
Lord Gabriel Ibis duque, junto a su hermano Lord Gastón Ibis, el primero rubio y el segundo más castaño.
Y por último un hombre que Eduard no conocía, él cual se levantó ofreciéndole la mano antes de que cualquiera de los presentes lo presentará ante el duque.
——— Lord Damián Heinstein——-
Su nombre resonó en la cabeza de Eduard su mandbula endureciéndose de la rabia. La sorpresa todo junto.
——— Marqués——- estrechó su mano en un apretón.
Ambos hombres se desafiaban con la mirada.
Eduard analizando al hombre con el cual se casaría Katherina. Con su Katherina. La cual ya no era suya, se recordó así mismo.
El marqués Damián era todo lo contrario al duque físicamente, siendo moreno de piel más oscura, de una complexión más atlética, y su postura era relajada ante el duque.
Damián sabía del parentesco de su prometida con el duque. Por lo cual esperaba hacerse amigo de este.
A penas era nuevo en Londres, necesitaba estar en todos los círculos sociales, para que su familia resurgiera de los secretos que habían enterrado al marquesado en un pasado.
——— Duque Wuiliam, encantado de conocerlo——-
——- Lo mismo digo——- se forzó a decir Eduard con un asentimiento.
Lord Asthon golpeó con una palmada en la espalda a Eduard llamando su atención mientras tomaban asiento.
——- ¡Que bueno es tenerte de regreso mi buen amigo!——-
——— Lo mismo digo——- Eduard tomó asiento junto a los hombres disfrutando de estar nuevamente rodeado de sus amigos de infancia.
——- No sabes cuanto te extrañamos——- repuso Lord Gabriel y su hermano lo apoyó.
——- Pero bueno ya estoy aquí, mejor cuéntenme que es de la vida de ustedes. ¿Los negocios? ¿la familia?——- quiso saber el duque mirando a sus amigos.
Lord Damien observaba todo en silencio a pesar de que lo dejaron excluido y habían parado el juego de cartas.
——— Los negocios bien y el amor ya sabes no creemos en eso——- se burló Asthon
El duque solto una carcajada y los demás también.
——— Pues un pajarito me dijo que tú padre anda presionando para que te comprometas——
——- Anda ya , que rápido corre todo en Londres, pero bueno que te cuente mejor Gabriel al cual lo pillaron con las manos en la masa.
Las palabras de Lord Asthon desataron una ronda de risas por los caballeros, y un gruñido por parte del aludido que golpeó la mesa y fulmino con la mirada al marqués Asthon
——— Muy graciosos, ya los veré a todos cuando les pase algo igual——
——- No lo creo hermano——- siguió carcajeándose el menor ganándose un gruñido con otra ronda de risas porque los presentes sabían a que se referían.
Hasta el duque Lord Eduard Wuiliam, tenía conocimiento del escándalo que protagonizó su amigo en el último baile, antes de su regreso; donde lo pillaron besando a cierta Lady con la cual estaba comprometida.
Accidente o no, había sido atrapado.
——- No creo que casarse sea tan malo. —— intervino por primera vez el marqués Damián Heintein.
Todos lo miraron; por unos segundos, pero decidieron cambiar de conversación para evitar el ambiente incómodo, junto al duque Wuiliam.
Ya que los amigos del duque sabían perfectamente el pasado entre Eduard y Katherina.
Como estuvo dispuesto a sacrificarlo todo.
Pasaron la noche jugando, bebiendo y poniéndose al dia. Hasta la madrugada que el duque regresó a la mansión.
Todo estaba oscuro, solo los guardias. La mayoría del personal durmiendo. El duque se dirigió hacia la cocina en busca de una jarra de agua ya que se sentía la garganta seca producto al mismo alcohol.
Desatándose su corbata.
Lo menos que espero fue no encontrarse solo en la estancia a esa hora.
Katherina estaba justo ahí en un camisón que a penas cubría sus curvas. Esas que ponían a los hombres de rodillas. Mejor de lo que la recordaba Eduard, puesto que los años habían hecho de su cuerpo toda una mujer.
Los ojos de Eduard la recorrían abrazando todo a su paso. Ignorando el echo del susto que le había dado a la muchacha, provocando que a esta se le cayera el vaso de agua que estaba bebiendo.
El corazón de Katherina se le quería salir del pecho como cada respiración. La mirada del duque era muy intensa, la hacía humedecer.
Deseaba correr hacia él y besarlo con todas sus fuerzas, perderse en sus labios, su sabor, todo él lo cual extrañaba tanto, hasta el punto que su alma dolía.
Entonces Eduard fue el primero que se espabiló, adoptando su máscara fría.
——— Katherine estas no son horas para que andes deambulando por la recidencia, eres una mujer comprometida——-
Sus palabras hirientes borraron cualquier pizca de esperanza en Kae de que Eduard fuera el mismo de siempre.
Debía recordarse que ya sus besos y él eran de otra.
Otra que sería su esposa.
_____ Tiene razón——- trago con dificultades obligándose a hablar———- Solo tenía algo de sed y salí sin pensar.
Kae fue a caminar tropezando con un vidrio en su pie desnudo.
Que la hizo jadear de dolor , debía alejarse tan rápido de Eduard que había olvidado el desastre que había causado con el vaso.
El duque se apresuró a auxiliara. Llegando en grandes zancadas ante ella.
——— No es necesario, estoy bien——- quizo apartarse la muchacha pero ya era demasiado tarde, porque Eduard no la escucho tomándola por la cintura para colocarla sobre la meseta.
El contacto hizo que el corazón de Kae volviera a latir furioso. Sin saber que el del duque estaba igual, las grandes manos de él examinando su menudo pie desnudo, el cual sangraba.
Kae intento apartarlo , restándole importancia, a pesar del dolor.
———- No es nada, puedo caminar y curarlo en mi habitación.
———- Veo que sigues siendo una testaruda, hay cosas que nunca cambian katy—- declaró Eduard.
El significado de sus palabras la revolvió con los recuerdos, los ojos de ambos absorbiéndose, en el presente.
Pero también en el pasado.
——— Las personas cambian, el carácter no— declaró Kae.
———- Quizás nunca se conoce a alguien completamente por más que lo intentes.
Eduard la mantuvo fija tomando el botiquín volviendo a su máscara. Sumiéndose en el silencio entre ambos.
Kae intenrando disernir las palabras del duque. Pero a la vez con rabia. Ella era la que quizás nunca lo llegó a conocer, en eso debía darle la razón.
Pero ya daba igual, se casaría y él también.
El duque le limpió la herida ante su atenta mirada y la vendo.
Cuando termino, a penas ambos se dirigían la palabra o la mirada.
Él recogió el desastre de vidrios que quedaba, ella se bajo de la meseta para ir a su habitación sin apoyar su pie herido.
Sin mirar atrás.
Eduard maldijo, cuando vio a kae copiando e ignorando su frialdad, la tomó en brazos.
——-¿Qué haces? No...——- tartamudeo la muchacha.
El duque simplemente no le dio respuesta, la llevó a su habitación depositando a la muchacha sobre su cama y alejándose lo más rápido de ahí.
Sin una palabra
Él Gracias de Katherine fue absorbido por sus cuatro paredes.
Mientras su puerta se cerró dejándola en la oscuridad de su habitación con a penas la luz de una vela en su mesita de noche.
Lady Clare, observaba todo desde un rincón, secando las lágrimas y conteniendo la rabia.
Cuando siguió a Eduard hacia su habitación.
———-¿Qué haces despierta?——- quizo saber el duque al percatarse de la presencia de la rubia.
——— Sabes que no puedo dormir sin ti——- la rubia se quitó el camisón caminando hacia el duque de manera seductora.
Clare era una mujer hermosa y sabía cómo utilizar su belleza. Así como entregada a la pasión. Eduard dejó que la rubia impactará sus labios con los suyos, poniéndose de puntillas. Agarrro su cabello de manera brusca inmaginandose otro color, mientras la devoraba furioso consigo mismo por desear todavía a su Katy.
Castigándola, inmaginandose que era ella, su mente era una traicionera así como su corazón. La lazo a la cama con brusquedad.
Lady Clare jadeo extasiada por la brusquedad de ese hombre, era como una fiera en el lecho, más allá de su cuerpo masculino.
La rubia gateó abriéndose de piernas ofreciendose, ya se sentía completamente lista chorreando por el duque.
——— Hazme tuya——— rogó mordiendo sus labios, cuando el duque se desabrochó el cinturón y sin ningún tipo de piedad o caricia se acercó a ella en todo su esplendor.
Sumergiéndose en la calidad de la rubia hasta la empuñadura.
Aprisionando sus manos por encima de la cabeza para que ella no pudiera tocarlo. Solamente necesitaba descargar toda la ira y todo lo que aún le provocaba la morena. Después de tantos años.
Lady Clare se retorcía de placer, hablándole pero Eduard a penas respondia, ni si quiera cuando está le dijo "te amo".
Incluso cuando llegó al clímax, al duque se le escapó el nombre de katherine.
Sumiendo la habitación en un crudo silencio.
Cuando esté rodo al otro lado de la cama.
Lady Clare se fue conteniendo un sollozo.
Y Eduard se sintió el peor hombre de la faz de la tierra.
Pero ni si quiera se movió.
A la mañana siguiente la duquesa Wuiliam se encontraba radiante en el comedor del desayuno, con Katherine a su derecha y Lady Clare frente a ella, cuando el duque entró al comedor.
——- Buenos días—— saludo Eduard deteniéndose por un momento ante la imagen de las damas.
Y el echo de que Lady Clare le sonriera de manera radiante como si nada hubiera pasado hace unas horas, y por el otro lado Katherine ni lo miraba. A eso súmale que ambas iban vestidas como si fueran a salir a algún lado, cosa que lo confundía aún más.
——— Buenos días querido que bueno que nos acompañas——- su madre lo hizo reaccionar y se acercó a ella para darle un beso.
Luego hacia su prometida quien le ofreció la mano enguantada donde depositó un beso.
Tomando asiento en la cabecera de la mesa, mientras le echaba un vistazo a la morena que se encontraba hermosa con un vestido verde que acentuaba el color de su piel y sus ojos. Así como su recogido de cabello.
Tuvo que reunir fuerza de voluntad para apartar los ojos de Katherine y centrarse en las otras damas.
——— ¿Alguien me puede decir a que se debe que estén preparadas tan temprano.?
——— Bueno cariño ayer se me había olvidado decirtelo pero resulta que hoy el marqués viene a recoger a Katherine para un paseo por Hayde Park y a tú madre se le ocurrió que nosotros fuéramos también——- Lady Clare le explico tomando su mano.
Solo la mención del marqués hacía que una rabia irracional se apoderara del pecho del duque.
——— No creo que pueda, tengo mucho trabajo ahora con el título——- se excusó tratando de sonor desinteresado
——- Hijo todo no puede ser trabajo, estoy seguro que tienes toda una vida y eres joven, un día no te va a quitar fortuna—— quizo hacerlo razonar la duquesa.
——- En eso estoy de acuerdo con tú madre—-
Iba a negarse entonces la morena que estaba en silencio habló.
——— Les dije que el duque tendría mucho trabajo pendiente——-
Eso hizo que el duque se pusiera aún más furioso.
——— Pues creo que después de todo pensándolo bien, podré aplazarlo para más tarde———
Lady Clare sonrió feliz apretando la mano de Eduard, la duquesa aplaudió y Katherine se quedó estupefacta con las palabras del duque.
Justo en ese momento entró el mayordomo anunciando la presencia del marqués.
Y Katherine, enterro el nudo que la estaba presionando para poner su mejor sonrisa para su prometido.