4-Boda Inminente

2094 Palabras
Capítulo-4 Boda inminente Para Eduard ver cómo la cara de su Katy se iluminaba fue un detonante para la rabia que tenía en su alma. Lady Clare notando la tensión del duque, apretó su mano para que alejara la mirada evidente sobre la morena. La duquesa Wuiliam se encontraba ajena a la tensión que se palpaba en el ambiente cuando le ordenó al mayordomo que hiciera pasar al marqués hacia el salón, donde irían todos. Katherine fue la primera en partir, luego Eduard se levantó y Lady Clare junto su brazo con el de él, no dejándolo solo. La duquesa Wuiliam fue la última. ——- Buenos días mi flor está muy hermosa hoy——- el marqués siempre tan galante recibió a Katherine. Sin dudas el Marqués Heslein tenía el don de la palabra con las mujeres así como el físico, a la muchacha se le sonrojaron sus mejillas, más su corazón no sintió el brinco y la emoción que con cierto caballero. Pero eso iba a cambiar, se prometía Katherina, porque se enamoraría de Damián. ——— Gracias milord usted también se ve muy apuesto como siempre——- Justo en ese momento entraron el resto. Para Damián no quedó desapercibido la cara huraña del duque. Así como la hermosa dama junto a él que seguro por los rumores sería su prometida. Pero eso le daba igual ya que estaba próximo de casarse con Katherina, y tener en sus manos el generoso dote que ofrecían los Wuiliam por su protegida. Nada importaba más, precisamente hoy había solicitado este cortejo para convencer a la muchacha de adelantar la boda. Saludo al duque y a la hermosa dama que se presentó como Lady Clare, y luego a la duquesa endulzandola con palabras dulces que hicieron reír a la mujer mayor. ——-¿Entonces Milady se encuentra lista para nuestro paseo?——- se dirigió a su prometida. ———- Sobre eso mismo quería hablarle milord; es que la duquesa sugirió que el duque y su prometida se nos unieran, así ella conoce la ciudad——— Las palabras de Katherine no le sentaron bien a Damián, pero aún así tuvo que disimular una sonrisa y asentir. ——— Por su puesto mi flor——- Katherine se aclaró la garganta por el apodo delante de los presentes. Eduard prácticamente gruño, y luego disimulo con una tos. Entonces se despidieron todos de la duquesa para partir en un mismo carruaje los cuatro. Damián tenía la intención de ir solo con Katherine y la carabina. Pero el duque arruinó sus planes. Katherine ignoraba el gran cuerpo de Eduard frente a ella. Concentrándose en el paisaje del camino. Y en parte de lo que le hablaba su prometido. Pero su tonto corazón daba una voltereta cada vez que se encontraba con los ojos del duque. Ya sea por accidente o no. Aquel hombre la ponía mal. Para bajar del carruaje Damián fue el primero ayudando a Lady Clare, luego Eduard bajo y ambos hombres extendieron la mano para Katherine. Lady Clare al presenciar aquello le dio aún más rabia contra Katherine por lo cual jaló al duque fijiendo tener un bicho en el vestido. Así comenzó el paseo por Hayde Parck. Un lugar que se encontraba revosante de parejas cortejando, e incluso familias. La carabina de ambas damas iban a unos pasos más atrás de los cuatro. El sol se sentía bien a pesar del calor que hacia, así como el sonido de los pájaros, el aire. Karherina respiro profundo disfrutando de la naturaleza y dejando embelesado a quien la mirara. Como en ese momento lo hacía Eduard nuevamente. Los ojos del duque no podían abandonarla. ——- Podrías disimular un poco por favor—— lady clare a su lado le llamo la atención. ——- ¿En serio Eduard? Es que no sé cómo sigues enamorado de ella, después de que te hiriera, ni si quiera me has pedido perdón por lo de anoche. ¿Crees que me lo merecía? ——— ———— Lo siento Clare, tienes razón——- suspiro el duque centrando su atención en la rubia. Una mujer que si lo merecía; la cual lo había sacado de su miseria. Se sentía con la responsabilidad de corresponder a sus sentimientos, respetarla. Ella sería una buena esposa y con el tiempo su corazón la amaría, desterrando en lo más profundo a Katherina. Su Kathy. Quería convencerse de eso. Aunque aquello se sintiera como una herida sangrante en su pecho. Katherine que miraba disimuladamente al duque se sintió a morir cuando este se detuvo con su prometida, compartiendo palabras íntimas. El marqués la sacó de su tristeza mal disimulada cuando le sugirió dar un paseo en bote y forzó una sonrisa que esperaba ser creíble. Aceptando rápidamente como una manera de escapar de sus propios sentimientos desgarradores. Se obligó a mantenerse en silencio cuando el bote se alejaba de la orilla con su prometido remando, su doncella en silencio sentada más atrás. Solo se oía el sonido del agua, las risas de otros botes. Hasta que el marqués habló. ——— Mi flor he estado pensando llevamos un mes en cortejo, y estoy más que seguro que te quiero como mi marquesa ¿Te parecería bien que nos casáramos este mismo fin de semana? ———- Eh——— Las palabras del hombre tomaron por sorpresa a la muchacha. ———- Si, mi flor, lo que más deseo es que seas mi esposa y te vengas a vivir conmigo. Por los preparativos no te preocupes ya se lo hice saber a mis padres y en nuestra recidencia de campo haremos una gran celebración como te mereces.———el marqués tomó la mano de Katherina, viendo cómo la muchacha dudaba. ——— Pero el luto, y la sociedad , las personas pensarán que estoy en cinta por la prisa. Y ni si quiera aún está listo el vestido.——— balbuceó Katherine. De pronto se sentía asfixiada con la mención de la inminente boda. Si bien veía bien casarse con el marqués, con el fin de rehacer su vida, habían miles de dudas en su interior. Era eso o el convento. Y ya ni sabía que era lo mejor. Estaba tan confundida. Ver a Eduard en otro bote, empeoro todo, ya que Justo en ese momento sus ojos se encontraron por un segundo, pero luego vio como besaba en los labios a su prometida. O más bien está lo besaba. Kae aparto la vista rápidamente. Aquella mujer no le importaba el decoro. Dando ese espectáculo en pleno Hyde Parck sin duda era española. Kae alejo el pinchazo de celos regresando la atención a su prometido. ———— Está bien acepto casarme contigo este fin semana——— se obligó a decir Katherine. Ignorando la vocecita en su interior que la castigaba susurrándole "que este sería el peor error de su vida" Sería feliz junto al marqués y olvidaría a Eduard de una vez. ———- Que feliz me haces mi flor——— sonrió extasiado Lord Damián besando la mano enguantada de la chica. Por un momento lo había visto difícil ——— Por lo que diga la sociedad ni te preocupes ya que la celebración será íntima en el campo como te dije y el vestido ya mi madre lo tiene cubierto. Katherine asintió, aunque en su alma había un peso terrible. Unas ganas de llorar, de romper algo, de correr. Su corazón dolía tanto. Porque el amor tenía que ser así. La vida en general. Su mente solo quería albergarse en los recuerdos felices del pasado para siempre. - [ ] ——— Siempre serás Mía Katy——— un Eduard más joven con los ojos cielo más brillantes mientras absorbía su primer beso. - [ ] ——— Siempre y tú mío——— una Katherine con la ilusión del primer amor, las mariposas. - [ ] Entregándose a la más inocente caricia. - [ ] Al furbor del sabor de unos besos que la consumían volviéndolos su lugar seguro. ——- Te haré muy feliz mi flor Justo como tú lo haces conmigo ahora. Mi marquesa.——— Declaró el marqués volviéndola a la realidad el presente. El paseo termino, las parejas regresaron a la recidencia Wuiliam. El duque más serio de lo normal, Katherine metida en sus pensamientos, el marqués rebosante después que sus planes marcharan como él quería. Ya solo quedaba comunicárselo a la duquesa Wuiliam ya que era su protegida y que Katherine confirmara frente a los presentes sus deseos de contraer nupcias pronto como él. Precisamente eso hizo cuando llegaron tomando la mano de la muchacha cuando estaban en el salón de reuniones. Tras las palabras del marqués con su sorpresivo anunció, el vaso que llevaba Eduard con Brandy a sus labios buscando calmarse se le resbaló de las manos. Haciendo un desastre. Las damas lo miraron asustadas por el estruendo. ——— ¿Estas bien querido ?—— se levantó rápido la duquesa y Lady Clare corrió a auxiliarlo llamando al mayordomo. Eduard estaba a nada de lanzarse sobre el marqués como un toro enfurecido. Acumulando toda la rabia. Lo único que lo detenía en estos momentos eran las mujeres cerca de él. ———- No creo que sea apropiado una boda tan pronto después de la muerte de mi padre——- soltó entre dientes el duque ignorando la preocupación de la duquesa. Katherine jadeo sorprendida ante la rabia de Eduard. Aunque esperaba otras palabras. Que quizás dijera que no podría haber boda porque la amaba. Su corazón aún con una mínima esperanza se aplastó aún más con dolor. ——— Mi flor está decidida como yo y no creo que sea un problema ya que la boda será en el campo, y disminuirá las habladurías——- contrataco el marqués. Eduard se sintió aún más irritado con el mote cariñoso del hombre frente a él con la morena. ——— Creo que es muy extraño que tengas tanta prisa——- se rio el duque sin humor. De una manera sarcástica. ——— El amor es suficiente fuerte entre los dos para comenzar una vida matrimonial y estoy perdido por mi flor——- ———-¿Amor? ——— soltó una carcajada incrédula el duque y el marqués lo desafió con su mirada a que continuara——- ¿Estas enamorada de él Katherine? Las últimas palabras del duque fueron duras y frías, dirigiendo toda su atención en la muchacha. Su nombre pronunciado completo, sus dientes contrayéndose queriendo rechinar de la rabia. Esos ojos marrones, en él. Siendo acorralados. Lady Clare que se encontraba como una espectadora, estaba entre la rabia y el dolor. Solo un ciego no se daba cuenta de la historia de Katherine y el duque. Como la duquesa Wuiliam, que ignoraba siempre todo lo que pasaba en su casa, a pesar de saber demasiado. Era una buena mujer, pero la preocupación por su estatus la ha llevado a guardar muchos secretos, que habían acabado con la felicidad de su hijo y su protegida. Pensó que todo había quedado enterrado en el pasado, pero las cenizas estaban volviendo a levantarse entre estos dos y debía parar aquello antes de que fuera demasiado tarde para todos. Kae solo asintió. Eduard rugió un ——- Bien, Perfecto——- y luego salió furioso de ahí con su mano herida mientras Lady Clare se marchaba tras de él. La duquesa Wuiliam rompió la tensión con un aplauso y una falsa sonrisa hasta sus ojos. ——— Disculpe a mi hijo marqués quiere mucho a Katherina como una hermana, por lo que es muy sobrepotector—— justificó la duquesa—— En cuanto a mí soy fiel amante del amor y los apoyo en todo. Solo quiero que mi Katherine sea feliz, así que por mi no se preocupen doy toda mi aprobación, me reuniré con sus padres para ajustar preparativos Lord Damián——- El marqués asintió complacido, despidiéndose de las damas, para partir de Wuiliam House. Pronto la protegida Wuiliam sería suya, así como su dote. Una mujer hermosa y mucho dinero para restaurar su fortuna, no podría pedir más.
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