PROLOGO
> empiezo a palpar a mi lado.
—¿Qué es esto? —gritó
—No pueden dejar dormir en paz a uno. —escucho la voz de un hombre.
—¡Por lo clavos de cristo! me acosté con el imbécil este, Regina en que carajos estabas pensando.
— Espera ¿qué me has dicho?, ¿qué haces desnuda en mi cama? —cuestiona el idiota.
—Jugando a las muñecas—respondo con sarcasmo—. ¡Estúpido tuvimos sexo!, por si no te diste cuenta.
—Tampoco entiendo, ¡ya recuerdo! Tú me provocaste —me señaló—, empezaste a menear las caderas.
Hago memoria, hice ese baile pensando en él y mirándolo a los ojos, pero eso no quiere decir nada.
—Es decir, ¿qué si una escoba se te pone encima también te acuestas con ella?
—¿Quién sabe? — se burla. Tengo ganas de sacarlo a patadas de la cama.
—Eres un estúpido, dime ¿al menos, usaste protección? —Espero su respuesta, deseando que sea un “si”.
—No lo sé… creo que si — me siento aliviada —… o tal vez no. —Se rasca la cabeza como si fuera algo muy común y corriente.
— Lo dices tan tranquilo, eres un imbécil. Tengo que salir de aquí. — De todos los hombres de la boda, ¿por qué justamente con el imbécil mayor, el gilipolla más grande del planeta? .
— ¿A dónde vas? —pregunta.
—Tengo que ir a una farmacia de inmediato —respondo, mientras trato de vestirme, para que no vuelva a verme desnuda, pero estoy loca si me ha visto de todas las formas posibles, qué más da.
—Ahora que recuerdo, me dijiste que te cuidabas, ¿para que ir a una farmacia?
—Sí, pero prefiero prevenir, de todas maneras, pero ni creas que esto se repetirá. ¡Fue una estupidez! —culmino, no puedo creer que haya bebido a ese extremo, mira que acostarme con este sujeto, has caido demasiado bajo Regina Montemayor.
—Lo mismo pienso, sigue con tu vida y yo con la mía. Solo fue una noche y fue porque habíamos bebido demasiado, solo de esa manera podria haber sucedido una insasatez como esta. —menciona, mientras él empieza a vestirse—. ¡Adiós! —se despide Javier.
— ¡Adiós! —respondo de manera despectiva. En definitiva, fue la estupidez más grande que he cometido, vuelvo a repetir. A partir de este momento me convierto monja o me interno en alcohólicos anónimos.
…
¿Adiós?
¿Papi?
¿Mami?
«El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos lo que jugamos.»