JAVIER —Déjame en paz Regina. —Juro que no tengo ganas de verla, no la mando a sacar por no lastimar a mi hijo. —Cómo quieres que me quede tranquila si veo a mi esposo encerrado en prisión. —Se ve angustiada, pero no veo porque nadie está viendo aquí nada, debería dejar ese teatro para cuando estén nuestros conocidos, mientras tengo la cabeza recostada sobre la pared de esta celda, no sé cómo hizo para entrar hasta aquí. —Tu esposo si claro. —Quiero reír, pero no tengo ganas realmente, es gracioso que diga MI ESPOSO. —Gracias a Dios no le dije a tu madre porque la meterías de matar. —No soporta verla sabiendo lo que se. —¿Tienes idea de porque estoy acá? — Esa mujer es experta en querer sacarme de mis casillas, como si fuera su deporte favorito. —No sé y no quiero saber, date por con

