Ella trago saliva y sus manos empezaron a sudar. –Claro que quiero casarme con vos. –Dijo. El sonríe y acaricia su mejilla. –Te amo, ¿lo sabias? –Si, pero me encanta escucharlo. –Sonríe. –Te amo. –Besa sus labios. – ¿Dónde nos casamos? Vanina entrecierra los ojos y se ríe. –En Paris. –Asíque es definitivo. Ella asiente. –Nos vamos a vivir a Paris. –Contenta. Se ríen y el le da un beso apasionado. Después de unos días, le dieron el alta y ya estaban en su casa, les costo entrar a su casa por los periodistas que habían en la puerta. Entraron y Vanina llevo a su hija en la habitación y se sentó en una silla. German camino hasta el marco de la puerta, sin que ella se de cuenta, la miro sin hacer ningún ruido. La meció y empezó a tararear, mirando como bostezaba su hija, cerrando

