Jessica acariciaba su vientre vultuoso frente a la ventana mientras observaba las afueras del jardín. Estaba a punto de cumplir los nueve meses y faltaba poco para que su niña naciera. Ella viajó a Venecia, su abuela la cuidaba y, además Jessica cuidaba de su hijo. Eran idas y venidas diarias al hospital para tratarlo y tratarse de su embarazo. La niña crecía muy bien dentro del vientre, iba hacer una bebé muy sana. Era lo que siempre le decía Edison y el resto de médicos que Ricardo había puesto a disposición para Jessica. Una parte de los médicos trabajaban en secreto para ella y los otros le daban a Ricardo información del embarazo. No lo ha visto desde su último encuentro. Para estar molesto con ella, la trató muy bien, demasiado bien. Aceptó las condiciones de Jessica de via

