- Ricardo, debo de irme. – dijo Jessica tras colgar la llamada. - ¿A dónde piensas irte? – en su rostro se notaba cierta sorpresa por su repentina decisión. Jessica se notaba exhausta como si el aire le faltara. Ellos no tenían ni una hora de haber llegado a la reserva, pero ella ya quería marcharse por una llamada. - ¿Quién te llamó? – preguntó con tono firme que en su voz se notó una gran fuerza de molestia. Algo le decía que la decisión de marcharse tenía que ser con eso. - No importa donde, pero tengo que salir de Florencia ahora mismo. Ricardo pareció entender algo, caminó un poco más y dijo. - Jessica, sólo tienes una oportunidad para elegir. Es Sebastián o soy yo. Jessica ahogó su dolor en sus adentros, era una difícil situación que estaba por caer en pedazos. Al t

