♟Capítulo 3

1839 Palabras
Me apresuro a ponerme la ropa interior, levanto la camisa destrozada y lo miro, parece entender mi expresión porque enseguida tira su saco a mi cabeza. Me arrodillo al escuchar pasos acercándose. A pesar que no me he recuperado trato de parecer normal. —Arelis, 24 años, nacida en Ecuador, estudio Negocios Internacionales en la universidad EBS Business School, postgrado en Administración de Empresas y... segundo año de medicina Universidad de Lübeck. Hablas ingles, tienes excelentes notas en matemática, biología, química y física. Debes 1 millón de dólares a Ngetha Finance. Vaya no puedo creerlo —ríe satírico—. Tan inteligente y estúpida al mismo tiempo. —Espera ¿Me investigaste? ¡esto es ofensivo! Lo fulminó con la mirada, pero los retiro con el rabo entre las patas cuando me devuelve una peor. —¿Y el tal Tyner? —pregunta al de lentes. —Tyner Alvear nacido en Ecuador, 25 años, desempleado. Es famoso por jugar en los barrios bajos. Quería seguir preguntando, pero está vez era capaz de cortarme la lengua. Soy tímida, sin embargo, no puedo contener la curiosidad por mucho tiempo. Retuerzo los dedos. —Tyner, hace poco dijo que su madre había enfermado—susurro. —La madre de Tyner murió el año pasado. —Hijo de pe... —¿Algo más? —pregunta. Saca un cigarro, lo deja en sus labios sin encenderlo, detiene al hombre de n***o al ver sus intenciones Suspiro. —Me robaron la matrícula y el pasaporte. También, gastos de comida, el alquiler de la habitación, gastos de entretenimiento y se llevó mis toallas intima ¿sabes lo caras que son en este país?, me vendió a un club. No sé si la cara de los hombres de n***o es de compasión o lastima. —Habitualmente las transacciones financieras requieren garantía ¿has firmado algún contrato sin leer? —N... —las palabras quedaron en mi boca. Lo hice, claro que firme. Estábamos en el mesón teniendo sexo cuando me rogó que firmará un papel, sino su madre sería echada del hospital. Sin leerlo lo firme, mi cabeza se encontraba caliente debido al calor. —Joder —golpeo mi frente. Todos negaron. —Y así dice que terminaste la universidad. Incline profundamente la cabeza a la par de los ojos simpáticos de los hombres de negros que habían vuelto a entrar en la habitación ¿Por qué ellos sienten lástima? —Encontraré tu pasaporte, pagaré la deuda a Ngheta Finance. También terminaras tu último año en la universidad, aún no entiendo como has logrado graduarte. —¿Harás todo eso? —¿Por qué preguntas tanto? —¿Lo hago? —las palabras salen de mi boca sin poder contenerme. —Incluso lo mataré si quieres. Rápidamente negué con la cabeza. —¿Aún te gusta? La expresión de confusión en su rostro era increíble por primera vez parecía desconcertado, como si no entendiera mi forma de pensar. —¡No me gusta maldición! ¿Cómo va a gustarme alguien que me traiciono? —grite frustrada. Un escalofrió recorrió mi espina dorsal, el rostro de los hombres de n***o que apuntaban hacia mi —cabe recalcar que no se en que momento lo hicieron—, expresaban "tú bastardo ¿Cómo te atreves a gritarle?" —Entonces no importa si lo matamos —encogió los hombros con desinterés. Se inclino sobre el escritorio, el rubor subió a mi mejillas al recordar lo de hace un momento. Cruzo las piernas justo como un modelo, fijando sus ojos volvió a repetir sus palabras. —E-es precipitado matar a gente... ¿no creen? Sin embargo... si pueden, realmente apreciaría que le rompieran dos costillas. —¿Solo dos? —Si, solo. Solo dos costillas. —Bien, a cambio serás la mamá de Erudian. —¿Me estas proponiendo matrimonio ahora mismo? Un hermoso rayo de sol penetró el cuerpo del mafioso y se envolvió cálidamente a mi alrededor, creando una misteriosa atmósfera. Este podría ser el escenario perfecto de una escena donde dos personas se confesaban su amor profundo como una película. Aunque en realidad mi cabeza era un desastre. —No entiendo porque Erudian te llama mamá, pero haremos un contrato hasta que se de cuenta que no lo eres. Sus duras palabras me estremecieron. —¿Qu-que si no lo hace? —pensar mucho haría que en cualquier momento tuviera un corto circuito. Primero que todo, ellos son mafiosos. Podría decir que cuando Erudian creciera, fácilmente me tiraría un cuchillo y desaparecería sin rastro. Si. Pongamos mi perfecta vida en riesgo. La pondremos en las manos de este sexy mafioso. Luego podemos pensarlo mejor. —¿Crees que mi hijo te llamará mamá para siempre? Sera por un año —sus palabras frías indicaban que quería crear una barrera entre nosotros—. Después de ese tiempo te iras... Alcé la mano y sorprendentemente dejo de hablar. —Espera un minuto. Los mafiosos parados alrededor se agitaron y miraron a mi dirección como si su paciencia hubiera alcanzado el limite y fueran a matarme. —¿Cómo pueden mirarme con ese tipo de cara? ¿no saben que dan miedo? —Para. —¿Dónde esta el tipo de las cicatrices? —viendo bien, ellos también tienen— El es mi mejor amigo, me cae bien. Ustedes... —¡Que pares! Al escuchar la voz atronadora del mafioso, me cubro a boca con ambas manos, mi cuerpo tembló con hipo. Exhausta, cerré los ojos, de repente una sensación de cansancio se instaló en mi cuerpo. Lo último que escuche fue al mafioso decir "agárrenla" ♟ Lennan El tic tac del reloj me desenfrena, peor aún cuando no obtengo lo que quiero. «Es tiempo perdido» me repito. Las preguntas siguen al igual que los golpes. Me limité apretar los dientes esperando en silencio, apretando con fuerza el arma que llevó en la mano, dibujando su nombre en mi cabeza. La espera me quita la paciencia, no tengo ganas de seguir esperando. Mis puños se aprietan escuchando los chillidos que suelta. La sed de venganza me llena de amargura quitándome el aliento. Mis enemigos no entienden que soy el dueño de todo y nadie puede entrar en mi dominios. Se inmuta cuando alzo el arma y sin esperar suelto la bala que queda incrustada en su cabeza, entre sus cejas, las sangre no tarda en salir. Salí del galpón directo a la sala donde se encuentra mi padre, un hombre viejo de cabello gris que aún conserva su peligrosa mirada, esos ojos feroces que nadie se atrevía a mirarlo de frente, ni siquiera los antiguos lideres que han estado por años en  el negocio. Solo Richter y yo lo podemos ver a la cara. Y ahí estaba la única persona que podía cambiar la mirada del viejo. Miré a Erudian, quién juega algo nuevo enseñado por su abuelo. Me sirvo una copa de Jägermeister, el aroma impregna mis fosas nasales. Remojo mis labios antes de llevar la copa a mi boca. Erudian se acerca apenas nota mi presencia. Sonreí, lo levanté en mis brazos dejando la copa de lado. Como siempre frota su rostro en mi mejilla, ríe por el cosquilleo que le provoca mi barba. —Abuelo, Erudian va a casa —como siempre ha tomado la decisión sin consultarme. —¿Vendrás a dormir con el abuelo mañana? —Si, después. Deposita besos en su mejillas. —Entonces te veré el mes que viene —me mira—. Tráelo más seguido quiero compartir mucho con mi nieto. Nos acompaña hasta la salida, los escoltas nos reciben y giré a despedirme. —¿Puedo ir con papá, abuelo? Los ojos del mi padre se vuelven oscuros. Desde que Erudian nació nunca ha viajado conmigo en el mismo vehículo, siempre separados en caso que se presentará una situación peligrosa. Pone ojos de cachorro tratando de convencer a su abuelo. Niego, no voy a permitirlo. Roland capta mi mirada y se acerca a Erudian, cuidadosamente lo toma en brazos y lo lleva al auto mientras se despide con la mano del abuelo. —El lo entiende. —Lo sé. ♟ Lo sabía. Estaba preparado, o al menos eso creía. Escuchar los chillidos de Erudian por llevar a casa aquella persona que nombra su mamá me desagrada. Lo peor es que ella se aferra a él como un salvavidas. La ansiedad me gobierna por todos los problemas de hoy. No sé el nombre de los que se infiltraron en mi territorio. Algún empleado de la empresa se cree el listo para robarme dinero y ahora tengo a una loca que habla cada cinco segundos y no responde mis preguntas. Mira para todos lados como si fuera a encontrar una salida. La mandé a investigar, no permito que gente desconocida ingrese a mi casa. Hasta fumar un cigarrillo se vuelve problema delante de ella. Al caminar hacía ella me mira como si fuese el mismísimo demonio. Sus mejillas están rojas al igual que su nariz y ojos. Lo desarreglada, sucia y llorosa no le quita la belleza natural que posee. Se sumerge en el silencio y ansiedad. Reclama al ver salir a los escoltas sin saber que lo hago por su comodidad, no le agradará saber como la reviso frente a ellos. Contemplo su espalda volverse rojiza, «seguro es de la vergüenza». Sin poder contenerme suelto una nalgada en su redondo trasero. Al instante me arrepiento, no debí acomodar su pelvis. Esta temperatura corporal sutil. Su cuerpo arqueado. Por supuesto que tengo curiosidad por saber que se siente toca y besar cada lunar esparcido en su espalda, contar cuantos más habrán en otros lugares. Las hebras de cabello castaño claro caen a cada lado de su cara. Las ganas de enterrar y halarlo no me hacen falta. La sujeto con fuerza. Introduzco mis dedos y trazo circulos sobre su sexo observando como agita las caderas nerviosa. Sus manos se vuelven blancas. Saboreo su excitación con los dedos. «debería detenerme» No me detengo, continuó prolongando su clímax, toco el punto sensibles. Una serie de gemidos y balbuceos se toman la estancia. Sus jadeos se pierden y después de unos largos minutos siento cono se entrega al placer absoluto. Su squirt deja un recorrido por sus largas piernas. Me sostiene la mirada, la giro. Quiero terminar el trabajo rápido. No sé si reír por la estupidez que contiene la investigación ¿Cómo puede esta mujer tener buenas notas con lo estúpida que es? La gente cada vez esta más loca. Comparto miradas con Roland, asiente. Su pecho sube y baja, agitado. Se que debería darle agua, sin embargo ver como su pecho brinca es... hipnotizante. Pestañea varias veces tratando de concentrarse. Su respiración se vuelve errática, desconcertado me acercó, la veo tambalearse y antes de caer al suelo Zayn la agarra. —Te tengo —susurra. Le pido que la deje cerca de la habitación de Erudian, se encargue de su ropa y comida. —Dex, Strong y Moritz, lo dejo a su cargo.
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