Russell abrió los ojos con un sobresalto. Le dolía el hombro y sentía un frío tremendo en la espalda. Una profunda oscuridad parecía cerrarse a su alrededor. ¿Qué está pasando? Al instante, Russell se puso en estado de alerta y se puso en contacto con sus otros sentidos. No podía oír nada, y había algo inquietante en el silencio. Parecía algo malo. No podía oler nada fuera de lo normal, aunque con el dulce aroma de la mujer y las flores bañando todo el paisaje olfativo, no podía distinguirlo del todo. ¿Qué está pasando«Espera, mujer… ¿flores? ¡Riley!» …Ah, sí. Su reconfortante suavidad presionó contra la parte delantera de su cuerpo. Bajo ellas, reconoció la alfombra de pieles. «Estaba tumbado en el suelo del gran salón, frente a la chimenea». Ser capaz de precisar su ubicación ayudó a

