MEGAN HOBBS Abro los ojos cuando Max me sacude levemente por el hombro. Apenas estoy despertando, no tengo ni idea dónde estamos porque apenas salí del avión me subí a un coche y es tanto el cansancio que tenía que simplemente me quedé dormida. —Mira, cariño, esto es precioso. La voz emocionada de Max es como un interruptor que me despierta por completo. Levanto la cabeza y lo primero que captan mis ojos, es el color azul que deslumbra por el gran océano que tenemos a ambos lados. Estamos en una carretera larga, medio cargada de coches, pero tan espectacular que despierta más de un sentimiento en mi pecho. La arena es tan blanca que podría incluso tirarme sobre ella para descansar sin tener que preocuparme. Creo que apenas estamos entrando en la zona del hotel pues a lo lejos soy ca

