MAXIMILIAM DUPONT Medio abro los ojos cuando siento el peso de Megan del otro lado del colchón. Por un instante pienso que apenas se está despertando pero cuando la siento saltar sé que estoy equivocado. Parpadeo intentando acostumbrarme a la luz, estoy agotado, más que nada porque anoche parecía estar a teniendo su última noche la mujer que tengo en frente pues me despertó dos veces para tener sexo y luego volver a dormirse. No entiendo cómo tiene estas energías cuando apenas son las diez de la mañana. Pero aquí está, sonriente, feliz y emocionada, con su cabello suelto y un diminuto bikini que adorna su escultural cuerpo resaltando los senos que a mi parecer, lucen más grande ahora que está ganando un poco de peso. Se ve espectacular. —Tienes que levantarte—murmura. Niego con la

