MAXIMILIAM DUPONT Las manos me tiemblan, están tan débiles que no son capaces ni de sostener el papel frente a mis ojos y es que... mi mente no termina de procesar por qué mi nombre está unido al de Evelyn en un acta que parece ser demasiado real. —¿Qué está pasando? Escucho mi voz lejana e inclusive ni siquiera me reconozco a mí mismo. Estoy pasando por un momento demasiado difícil y complicado, mi cerebro me envía los movimientos y hace que mi cuerpo funcione mientras estoy aquí y en Júpiter al mismo tiempo. Sacudo la cabeza, es imposible... me digo una y otra vez que esto es imposible porque para que esto suceda, ella tuvo que haber firmado. De inmediato rebusco entre las páginas hasta encontrar su firma, entonces el cólera aumenta, a tal nivel siento que estoy lanzando fuego por

