Capítulo 11
— ¿Estás segura de esto? —el hombre miró a la joven mujer de buen físico.
— Completamente, señor. Ahí está toda la información que necesita saber sobre la chica y su familia—asintió indicando la tablet.
— La leeré, por ahora mantenla vigilada, tanto a ella como a los gemelos—respiró profundo—Cualquier cosa que veas mantenme informado.
— Sí, señor.
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EunJae despertó encontrándose en aquella habitación, la cama era grande para su gusto, no recordaba exactamente como había llegado allí, sólo recordaba haber estado en el pasillo hacia los vestidores. Pequeños recuerdos de ambos gemelos vinieron a su cabeza, se levantó de aquella cama para irse, pero la puerta se abrió, uno de los gemelos apareció acompañado de Minnie.
— ¡EunJae! —la chica corrió a ella abrazándola— ¿Te sientes bien? JungKook me dijo que te desmayaste.
— ¿Qué? —la chica parpadeó varias veces. Miró al muchacho quien asintió y luego volteó a ver a su amiga—Sí, yo...olvidé...comer bien.
— No me asustes así, todos se preguntaban dónde estabas y cuando ambos hermanos fueron a avisarnos me preocupé el doble—Minnie miró a JungKook—Me ocuparé de ella.
EunJae lo vio salir por la puerta y algo inquieta le pidió a Minnie que esperara en el cuarto. Salió de allí siguiendo a JungKook logrando detenerlo en mitad del pasillo al tocar su brazo.
— ¿Necesitas algo?
— Sí, yo...—a decir verdad, no sabía que era lo que quería. Se sentía aturdida y desorientada— ¿Qué...me pasó?
JungKook quedó frente a ella cruzándose de brazos.
— Tuviste un ataque de ansiedad, ¿No recuerdas nada?
— Sólo recuerdo haber estado caminando a los vestidores.
A JungKook le sorprendió. Ladeó su cabeza mirándola con mucha atención.
— Te encontré cuando estabas hiperventilando, no me escuchabas ni respondías a lo que te decía—comentó—JungHee llegó cuando le avisé de tu estado, ambos estuvimos contigo hasta que te quedaste dormida—EunJae seguía intentando recordar— ¿Es primera vez que esto te pasa?
— La verdad no—admitirlo no le agradó mucho—Hace mucho no tenía estos ataques—aclaró su garganta— ¿Dónde...está JungHee?
JungKook recordó lo afectado que se había visto su hermano, era primera vez que lo veía así por alguien.
— No lo sé—contestó—Debo irme, el supervisor Han no te dirá nada, hablemos con él sobre tu supuesto desmayo.
— Gracias.
El chico asintió caminando lejos de ella. EunJae sólo vio su espalda alejarse.
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Yeri terminaba de prepararse algo de comer, hace minutos había llegado de su trabajo tomando una ducha. Por eso su cabello castaño estaba mojado, cuando tomaba asiento frente al televisor en la sala la puerta se escuchó, JungHee había llegado.
Yeri comenzó a comer subiendo el volumen del televisor, le pareció extraño que su esposo llegara en silencio, le pareció extraño que llegara y se sentara en el sillón mirando la pantalla, le pareció extraño que estuviera tan...serio. La chica comenzó a masticar despacio sospechando que algo le ocurría.
— ¿Todo bien en el hotel?
— ¿Puedes responderme algo, Yeri? —el chico volteó a verla fijamente.
— ¿Qué sucede?
— ¿Por qué nunca tuvimos hijos?
Yeri se sorprendió por la pregunta dejando los palillos a un lado de su plato.
— Porque ninguno de los dos pasaba mucho tiempo en casa, a mí me encanta mis clases de patinaje y a ti te encanta ir a fiestas o al gimnasio—se encogió de hombros—Dijimos que un bebé sería innecesario en nuestras vidas.
JungHee lo analizó, era cierto, lo que decía Yeri era cierto, pero... ¿Por qué con EunJae tuvo una reacción diferente? Tragó con dificultad sabiendo que el jodido karma le estaba devolviendo el daño causado a esa chica y como siempre.
La vida se lo devolvía sólo a él y no a su hermano, como siempre, todo era injusto para él.
Hace varios años atrás
Ambos niños estaban sentados en los columpios. Desde el jardín tenían una vista completa de su casa, su padre tenía un personal en cada área, JungKook y JungHee tenían siete años. El mayor tenía algunos moretones en su cuerpo por la paliza que su padre le había dado hace tres días, estaba furioso con su hermano, pero ahí estaban. Sentados junto al otro.
— Hyung—JungHee no respondió—Mañana es el día de las madres—supuso lo que iba a decir— ¿Appa nos dejará ir a la escuela?
— ¿Quieres ir a la escuela cuando todos los niños irán con sus madres? —levantó una de sus cejas sin verlo—Prefiero quedarme en casa.
JungKook se decepcionó, miró sus manitos jugando con sus pequeños dedos y balanceó sus piernas cortas. Cada día de las madres o en algún evento que pidiera la escuela referente a las madres su padre les prohibía ir a la escuela, esos días solían quedarse en casa recibiendo alguna clase extra para mantenerlos distraídos.
JungHee era bueno en natación.
JungKook era bueno en música.
— Appa la extraña.
— ¿A quién? —frunció el ceño.
— Omma.
JungHee volteó a verlo muy serio.
— Ya. Debería grabarte para que appa te escuche y te golpee.
— El otro día lo vi casi llorando—confesó—Estaba en su despacho, lo vi yo mismo, además escondió la foto en su escritorio.
A JungHee le interesó.
— ¿Qué foto?
— No lo sé.
— Quizás sea de omma—pensó en voz alta. JungKook sonrió ansioso.
— Debemos entrar a su despacho.
— No lo haré, ve tú, si te pillan te golpearán a ti—se cruzó de brazos muy serio—No me interesa saber nada de esa mujer.
— Es nuestra omma.
— ¿Acaso la conoces?
— No, pero...
— ¿La necesitas?
— Todos necesitamos una omma—aquellas palabras le hicieron verlo—Hyung, appa sigue enamorado de omma, lo sé. Si en un futuro me enamoro cuidaré a esa persona con mi vida—sonrió.
JungHee bufó rodeando los ojos. Su hermano era un completo idiota.
"Jamás haré esa porquería"