Desperté con un dolor de cabeza horrible y con la ilusa esperanza de que Aaron apareciera por mi casa o me llamara para arreglar las cosas, pero no fue así. Decidí dejar estar el asunto, porque definitivamente yo no quería verlo en este momento. Me duché y vestí con calma, luego salí de casa con rumbo a la dirección en donde vivía Cristopher. Mi compañero de puesto me recibió amablemente e inmediatamente nos pusimos en marcha con el trabajo, porque no quería perder el tiempo y tenía ganas de irme a casa a revolcarme entre mis sábanas mientras veía alguna película. No nos demoramos tanto como pensaba y en ningún momento di pie a alguna conversación fuera del tema en el que estábamos trabajando. Después de todo, la situación que me encontraba con Aaron se debía principalmente a que no

