No soy de las personas que suelen quedarse dormidas, pero al parecer hoy era la excepción a la regla. Gracias, querida alarma>>, pensé con fastidio. Corro por el primer piso de mi casa y sé con certeza que parezco poseída por un demonio. Con la mano derecha me cepillo los dientes y con la izquierda termino de abrochar los botones de la blusa escolar. Papá me observa con diversión, pero aun así me prepara un sándwich para el camino. —¡Apresúrate! —grita él desde la cocina. —¡Ya estoy casi lista! —respondo. Enjuago mi boca y salgo del baño apresurada. Tomo la comida que mi padre me ofrece e intento guardarla dentro de mi mochila como puedo. Salgo corriendo de casa y ruego a todos los dioses del olimpo que un bus pase rápido para llevarme al colegio. Hoy será un día difíc

