Las cosas dentro de la Universidad empezaban a mejorar de a poco. Por lo menos, ya tenía a tres compañeros con los que pasaba los recesos y no estaba tan solo como en mi primera semana de clases. Samanta, Robert y Samuel. Este último había tenido la idea de armar un grupo para poder estudiar con más facilidad y la verdad no sé en qué momento pensé que sería buena idea, porque hemos estado un buen rato aquí sin hacer nada productivo. La situación me recordaba mucho a esas “tardes de estudio” con Marcos, mi mejor amigo. La diferencia era que en ese entonces no nos preocupábamos por nada y ahora yo estaba muy decidido a tomarme mi carrera con responsabilidad. —¿Alguien sabe si va a venir Vane? —preguntó Robert. Arrugué mi rostro en una mueca confundida. —¿Quién es Vane? —cuestiono.

