Observo mi reflejo en el espejo y me encojo de hombros con indiferencia. No es que me vea muy bien, por el contrario mi atuendo es de lo más hogareño, pero no me importa. Mi novio viene en camino a verme, pero creo que ya estamos en ese punto de confianza en dónde no importa si me paro frente a él usando con un saco como vestido, porque de todas maneras me dirá lo linda que le parezco. Bajo las escaleras de prisa y observo a papá trabajar arduamente en su computadora. Sonrío. —¿Mucho trabajo? —pregunto. Él asiente hacia mí de manera distraída y me hace una seña para que llegue hasta él. —Mañana tenemos congreso, no imaginas lo nervioso que estoy respecto a eso. Si no lo hago bien, la empresa podría perder a varios accionistas que son importantes y entonces mi jefe me diría que no

