Pretendía darle una buena sorpresa a Aaron y todo indica que lo logré. Llegué a su universidad sin avisar, más que nada para darle pie a conversar con él sobre el trabajo que debo hacer con Cristopher. Aaron me presentó a sus compañeros y estuvimos ahí por un rato intercambiando bromas. —Aaron no deja de hablar de ti en todo el día —señala Samanta con una divertida sonrisa—. Lo tienes loco, de verdad. —Bueno, ahora me entienden ¿no? Es cosa de verla, es una belleza —señala mi novio. Río ante su afirmación y no puedo evitar sonrojarme. —Lamento si esto suena mal, pero quiero decirlo —habla el chico que creo se llama Samuel—. Aaron, tu novia es preciosa, no sé qué vio en ti. Aaron suelta una risotada y comprendo que el humor de este chico es así, algo extraño. Le sonrío y niego con l

