Melina
“Tu, no eres mi hija”
Decidí salir huyendo de allí, no quería seguir lidiando con las palabras venenosas de mi madre, sean mentiras o ciertas, yo solo quería dejar de ver a esos traidores, así que salí del pent-house, subí a mi auto y estuve manejando por un buen tiempo.
Hasta que recordé a la única persona, que me podría escuchar sin importar que. Y esa era mi mejor amiga Lucia. Maneje unos 10 minutos más, hasta que visualice el edificio, rogaba que ella estuviera allí, necesitaba desahogarme con alguien y quien mejor que ella, era mi única confidente.
Lucia siempre me ha dicho que Danilo no era el hombre correcto para mí, desde que se enteró de mi compromiso me dijo que no me casara con el que me haría sufrir, incluso llego a decirme que solo estaba conmigo por mi dinero, yo siempre me enojaba porque muy en el fondo sentía lo mismo que ella me decía.
Que Danilo no me amaba, el solo amaba mi dinero, amaba los lujos que tenía al tenerme a su lado.
Que tonta soy, debí haberle hecho caso, debí alejarme así evitaría salir lastimada.
Llego hasta la puerta del departamento, toco la puerta una y otra vez de forma desesperada, escucho la voz de mi mejor amiga peleando del otro lado.
— Por dios, quien puede tocar la puerta de esa manera.
Sin esperar me lanzo a sus brazos, comenzando a llorar descontroladamente, soltando todo lo que tenía atorada en el alma.
— ¿Que sucede?, ¿Porque lloras?, ¿Que te hicieron Meli? , Por favor dime algo.- trato de hablar
— Me engaño Lu, jugo conmigo.- hablo entre sollozos.
Veo como arruga su ceño antes de volver a preguntar — ¿ Danilo?.- asiento
— Ven entra al departamento, así te calmas y me dices bien que sucedió.- entramos al lugar, ella va hacia la cocina para después venir a mí con un vaso de agua.
Pasan unos minutos en donde lo único que hago es llorar, incapaz de poder explicar que ocurre, pero me es tan posible de creer, esto tiene que ser una pesadilla una en donde aún no despierto.
Lu, se ha mantenido callada todo este tiempo, solo me ha estado dando su apoyo abrazándome y acariciando mi cabeza tratando de calmar mi dolor, uno que cada minuto que pasa se intensifica.
— ¿Puedes hablar?- asiento
Tomo aire antes de hablar.
— Danilo y yo hemos estado muy distanciados, pensé que era por todo nuestro compromiso, incluso la boda, por eso quería preparar una cena romántica para ambos donde pudiéramos volver a reconectar. - se me quiebra la voz de nuevo, suspiro antes de continuar.
— Me dirigí hacia el pent-house, ese que nos regaló mi padre, al llegar allí me llevé una sorpresa.
— Todo estaba decorado, por objetos que yo no nunca elegí, mientras caminaba encontré prendas de vestir por todo el suelo, había un vestido blanco que llamo mi atención, ya que temprano esa mañana se lo había visto a alguien más. Escuché ruidos en la habitación principal, abrí la puerta y ¿cuál fue mi sorpresa? Mi madre y Danilo estaban teniendo sexo en mi cama. - termino, volviendo a llorar
Lu, me observa con la mirada incrédula, parpadea un par de veces, hasta que poco a poco su rostro cambia, su ceño se frunce en enojo y sus puños los aprieta.
— MALDI*TOS, SINVERGUENZAS, SON UNOS DESCARADOS, DANILO ES UN POCO HOMBRE, YO SABIA, SABIA QUE EL NO ERA HOMBRE APRA TI, PERO CLAROOOO NO QUISITE CREERME.- grita furiosa
— LO VOY A MATAR, Y A TU MADRE LE ARRANCARE EL CABELLO, ¿COMO PUEDE HABERTE HECHO ALGO COMO ESO?.- también me lo pregunto
— Danilo intento explicarse, pero no le permite hablar, incluso discutí con mi madre ella me dio una cachetada por llamarla zo*rra.- asiento — Se merecía más que ese simple insulto.
— Ni se te ocurra casarte con él, no puedes unir tu vida a un cucaracho infiel. Por lo que viste no tiene escrúpulos, no sabes cuantas veces ambos te han engañado.
Lo que dice es cierto, con la familiaridad con la que hablaba me da a entender que esa relación es algo de meses, no fue improvisto o un error.
— Después de la discusión, le dije que la boda se cancelaba.
— Me alegra saber que no te casaras con ese ser tan cínico.- bajo la cabeza porque ahora tengo dudas.
— Hay algo más que no te he dicho Lu.- me mira expectante.
— Cuando iba a salir del lugar mi “madre” dijo que yo no era su hija, no sé si lo menciono para lastimarme aún más, o porque sea cierto lo que dice.- se queda un momento en silencio, algo raro en ella.
— ¿Ahora que piensas hacer? ¿ Vas a cancelar la boda?.-
—Por supuesto que lo hare, no me casare, por lo menos no con él.- me da una sonrisa satisfecha.
— Sabes que te apoyo en cualquier decisión que tomes, sin importar que, aquí estaré para ti.- nos damos un abrazos.
Porque lo sé, ha estado en todo momento brindando su apoyo incondicional, tanto mi padre como Lu, han estado en mis momentos difíciles sin importar las circunstancias ellos han permanecido a mi lado.
— Esta decidido Lu, la boda se cancela, ahora mismo llamare a quienes tenía contratado con el catering, las flores, el salón y por último dejare a los invitados para que sepan que la boda no se efectuara en la fecha indicada. - digo para luego tomar mi teléfono.
Agarro mi teléfono con una convicción clara, no permitiría que alguien más me dañara de la forma que lo hizo Danilo, si pensaba que seguiría siendo la misma mujer inocente e ingenua se equivoca, nunca más dejare que me tome como tonta o fácil de manipular.
Haberlos escuchado regodeándose de su engaño, aunque fue doloroso ver esa escena, también me hizo abrir los ojos y entender que el golpee puede venir de cualquier persona, que tu familia no está excepta de hacerte daño, pero tienes que ser más fuerte, hacer como si nada te lastima.
Solo volviéndote fría, podrás sobrevivir en un mundo lleno de víboras....
***
3 días después
Después de estar varios días sin encender mi teléfono, ni ir a mi casa he decidido que es momento de enfrentar la realidad de la situación, inevitablemente tendré que ver a mi madre, eso no me preocupa, lo que me preocupa es que quiera intentar manipularme la situación a su favor, para como siempre salir victoriosa.
Antes de bajar suelto un suspiro, tratando así de calmar mi ansiedad, aunque me duele lo que hicieron, no les hare notar mi dolor.
¡Eso nunca!
Apenas abro la puerta el grito de mi madre, me detiene
— HASTA QUE POR FIN TE DIGNAS EN VENIR.- me giro para mirarla cruzada de brazos fastidiada de su presencia.
— Buenos días.- me disponía a ir hasta mi habitación, hasta que nuevamente me detienen.
— ¿A dónde crees que vas? Debemos hablar sobre tu compromiso.
No sé si reír por su desfachatez, o llorar por algo que nunca pasara.
— Todo lo que tenía que decir, en su momento lo dije, nada cambiara mi opinión.
— Tu harás lo que yo te ordene, tu vives bajo este techo, tu no vas a dejarnos al escarnio público, por algo tan insignificante Melina.- aprieto mis puños .- — Despierta niña todo los hombres son infieles.
— Pues no “madre”, no hare lo que me pides y por si no te ha quedado claro
—LA BODA NO SE LLEVARÁ ACABO, NO ME CASARE CON EL HOMBRE QUE SE ACUESTA CON MI PROPIA MADRE.-
— ¿Que acabas de decir Melina?.- quedo en schok