Salgo de la habitación y voy a la enfermería, veo a Max lleno de golpes y me asusto.
- ¿Pero qué te paso Max?
- Es mejor que vayas a tu habitación, no podemos acercarnos, por favor no quiero tener problemas con el señor.
- ¿Él te hizo esto?
Asiente con su cabeza, y salgo de la enfermería muy enojada, imbécil, como se atreve a pegarle a Max, es un dictador estúpido.
Abro la puerta de mi habitación y lo veo.
- ¿Qué haces en mi habitación?, lárgate salvaje, vi como dejaste a Max, ¿por qué?
Este hombre está en toalla, su cuerpo está descubierto en su pecho, es muy guapo, tiene un cuerpo tallado por los dioses, ojalá se le cayera esa toalla para ver que es lo que cubre -pienso mientras muerdo mi labio- parpadeo y estoy pegada a la puerta, me carga de mi trasero y abro mis piernas, suelta su toalla y puedo ver su monstruoso falo, creo que mi centro está húmedo de solo pensar tenerlo dentro.
Como quisiera que me arranque la ropa y me follara duro, que mañana no pueda caminar, que tengo que ir tan despacio, por la estrechez de mi v****a.
Escucho como me pide detener mis pensamientos, creo que estoy en un trance s****l, este hombre es un paraíso, poso mi mano en su pecho cuando me besa, siento como sus músculos se tensan, hace caso a mis pensamientos cuando daña parte de la ropa que tengo puesta, es excitante.
Toca mi centro e introduce sus dedos, tengo que cerrar mis ojos por la sensación que produce al tocar mi punto.
Siento una corriente cuando lame mi hombro, es el puto paraíso, que me hizo este hombre, tengo deseos de que me haga suya y no me suelte nunca.
Lo observo, miro su boca y tiene colmillos, qué sexy se ve de esa manera, me suelta y me pongo de rodillas, quiero más, no puede dejarme así, no lo puede hacer, lo tomo de la cadera con la intención de introducirlo en mi boca, pero una corriente empieza a sacudir mi cuerpo, lo siento vibrar y caigo en un sueño profundo.
Me despierto gritando, me arde mi cuerpo, estoy viendo verde, mis gritos parecen alertar a los doctores, se acercan a monitorear mis signos, mientras me retuerzo en la cama.
Puedo escuchar todo lo que dicen, aunque no estén hablando, que me pasa, aplican un medicamento en mi vena y me duermo.
Despierto y estoy amarrada a la cama, me siento tranquila, como si estuviera flotando.
Al poco tiempo entra el señor y mis signos empiezan alterarse, pero yo me siento tranquila.
- ¿cómo te sientes pequeña?
- Asiento con mi cabeza - este hombre tiene un magnetismo, algo que me hace desearlo -
- Produces exactamente lo mismo en mí.
-¿Lo olvidaba, puedes leer mis pensamientos, porque?
- Soy un vampiro, es parte de nuestras habilidades.
- No eres como las leyendas te pintan.
- Estás escuchando lo que te dije, soy un Vampiro.
- ¿Quieres que salga corriendo? ¡Para que te sientas mejor!
- Puedo matarte, no puedes estar cerca de mí.
- Creo que, él que no puede alejarse, eres tú, que haces aquí, si no es así.
- No lo sé, ¡quizás tengas razón!
- ¿Ahora soy un vampiro?, ¿me mordiste? Vi tus colmillos.
- Estabas consciente cuando viste mis colmillos.
- Sí, muy sexis, por cierto, puedes soltarme por favor.
- ¿Te parecen sexis mis colmillos?
Asiento con mi cabeza mientras el señor empieza a soltar mis cuerdas.
Tomo su mano para sentarme en la cama.
- ¿Entonces soy un vampiro?
- No pequeña, no lo eres, puedes irte si lo deseas, si no puedes volver a tu habitación y descansar.
- Podrías llevarme, ya que eres un vampiro, no tienes que subir tantas escaleras, he visto la velocidad que tienen.
- Te llevaré, pero tienes que alejarte de mí y de los otros, no puedes acercarte a ningún hombre.
- Porque, si tú no quieres tenerme cerca, puede haber muchos que sí.
- Puede ser, pero no se van a acercar, no cuando saben que eres mía.
- Yo no soy de nadie.
- Te equivocas pelirroja, eres mía.
Acaricia mi hombro como si pudiera ver una marca en él.
- ¡Me llevarás o tengo que pedirlo a Max quizá!
- Nadie más que yo puedo acercarme y tocarte, entendiste.
- ¿Y si quiero acercarme a otro que pasará, me matarás?
- No podría matarte, pero si puedo matar el hombre que se acerque.
Nuestro magnetismo aumenta y se acerca a besarme, lo tomo del cuello mientras muerde mis labios, mi sangre brota de ellos y él aumenta el ritmo del beso, como si estuviera bebiendo de mí, como saciando sé de mi sabor.
El beso sube de tono cuando aprieta mi trasero, jadeo y él sonríe, me muestra sus colmillos y siento un deseo inigualable por él.
Abro mis piernas con la intención de ser follada, no me importa dónde estamos, le comunico con mis pensamientos que quiero que me haga y él me lo niega.
- Hoy estás muy débil, necesito que recuperes fuerzas, necesitas comer.
Besa mi cuello, y lo lame, mi humedad se desborda en medio de mis piernas, y él respira hondo como sintiéndola, me sonríe, siento que es una especie de promesa, me está prometiendo darme lo que deseo.