CAPITULO 6

1038 Palabras
Llego a la mansión cubierta de sangre y con un gran oso blanco en mi hombro, estoy un poco lastimado, pero no tengo rabia acumulada, esa pelea me ayudó un poco. Observó a Rem, sé que algo quiere decirme. - Suéltalo Rem - ¡Alguien la beso! Y probo su sangre. Me giro al instante, mi rabia vuelve - no sé qué voy a hacer esta vez para sacarla- siento como mi mirada cambia a la de un depredador. - ¿Quién? - Fue antes de que dieras la orden de no tocarla, básicamente no rompió ninguna regla. - ¿Quién fue? - Cálmate Vladímir, solo mordió su labio, no la mordió, mordió. Mi rabia aumenta al imaginarme a esa chiquilla siendo besada por otro. Por qué, si no conozco ni su nombre, eso no debería de importarme. - ¿Quién fue? ¡MALDITA SEA!! - Fue Max. Tiro el oso en el suelo y salgo a buscar a Max, sé dónde está el maldito. Me ve y sabe que voy a matarlo, lo sabe. - Perdóneme, señor, fue mi error. - Claro que fue tu error y vas a pagar por ello. Mi puño impacta su rostro, él trata de defenderse, pero nadie es más rápido y fuerte que yo, estoy a punto de arrancar su cabeza cuando llega Rem y lo quita de mis manos. - Vladímir, él no rompió ninguna regla, tienes que calmarte, lárgate. -Le dice a Max, mientras mi acalorado enojo va pasando- - No puede volver a pasar, le digo a Rem - Márcala, eso es más sencillo. - No, ella no va a ser una de nosotros entendido. - Vladímir, podrías acabar con ella si no lo haces, estás en la primera etapa del apareamiento, tienes que elegirla o matarla, somos animales, por eso nos regimos en reglas. - ¡No va a pasar, ella no va a ser mía, pero tampoco de nadie, ENTIENDES! Salgo de la enfermería y voy a mi habitación, tengo que tomar un baño bien frío, que calme mi enojo, que calme esta euforia, necesito cogerme una mujer, necesito tener sexo. Salgo del baño con una toalla alrededor de mi cadera, camino de un lado a otro, estoy decidido a hacerme una paja en nombre de esa chiquilla, pero nada más, solo eso tendrá de mí. Estoy por quitarme la toalla cuando entra la susodicha. - ¿Qué haces en mi habitación -entra gritándome - lárgate salvaje, vi como dejaste a Max, porque? Mi enojo aumenta, está preocupada por Max, la voy a matar. Es muy guapo, tiene un cuerpo tallado por los dioses, ojalá se le cayera esa toalla para ver que es lo que cubre -escucho sus pensamientos y me calmo, mi m*****o empieza a erguirse.- Por todos los demonios, necesito tenerla, aunque sea solo una vez. Me acerco a ella a mucha velocidad, ella jadea cuando la pego despacio a la puerta. - Esta es mi habitación. - Lo siento... Todas son iguales La observo a los ojos mientras desato mi toalla. - Quieres ver que cubre la toalla, puedes observar. La chica abre un poco la boca y puedo sentir como su centro se humedece, sus pensamientos son una prueba de lo que yo quiero hacerle, escucho como quiere que la bese y no estoy seguro si son los pensamientos de ella o los míos. La levanto de su trasero y ella abre las piernas, puedo tocar su centro con mi polla, es el puto paraíso. Me acerco a su boca y le veo una herida, los celos están por acabar con la poca cordura que me queda. La beso, y la observo cerrar sus ojos. - Detén tus pensamientos. Le digo apenas soltando su boca Fóllame por favor -ella está casi gritándome en la cabeza- - Detenlos o cumpliré lo que dices. - De que hablas -me mira muy seria- no estoy pensando nada. - Claro que si lo estás haciendo y créeme que, si quiero follarte y demasiado duro, no sé si podrías soportarlo. Ella jadea al poner mi mano en su centro, está húmedo y caliente. Es una tentación esta pequeña. Daño la ropa de hospital que tiene y beso su cuello, lo lamo, y mis colmillos brotan, empiezo a estimular su botón e introduzco dos dedos en ella, está tan malditamente mojada y estrecha que creo que voy a correrme de solo pensar en enterrarme en su coño. Mis colmillos rozan su hombro, y su sangre brota, es muy mínimo, pero servirá para marcarla, no quiero que nadie se le acerque. Al probar su líquido rojo, mi deseo aumenta, quisiera morderla, marcarla, estimulo su punto sensible y siento que se va a correr, no lo puedo evitar, mis instintos están activados, voy a morderla. Ella me mira, observa como tengo mis colmillos fuera, pero no puedo sentir un gramo de miedo en ella, que le sucede, voy a matarla y ella parece disfrutarlo. La suelto, ella aterriza en sus pies y me mira con deseo. - No me dejes así, por favor. Se arrodilla ante mí, quiere introducirlo en su boca, pero la veo desmayarse, es el veneno, tengo que llevarla a enfermería. La cargo y la llevo donde Max, estoy desnudo, pero no me importa. - Mi veneno, algo le hizo. - ¿La mordió? - Le rocé mis colmillos -le muestro su hombro y no tiene cicatrices- Tomo su hombro y la miro de cerca, no tiene nada, como es posible, no ha pasado mucho. - ¿La lamió? - Sí... - Es su saliva, tiene poderes curativos. No lo recordaba, no me acordaba de esa habilidad que poseía. Llega Rem y me entrega una toalla, me cubro y mis hombres llegan detrás de él. - ¿La marcaste?, puedo sentir tu olor sobre ella. - Solo roce mis colmillos y está inconsciente, que pasará cuando la muerda Rem, te das cuenta de que no la puedo tener. - Es tu compañera Vladímir. Escucho a mi clan hacer un sonido de asombro. - Eso no lo sabemos Rem - Claro que lo sabes, por eso no quieres dejarla ir, ni que nadie se acerque, sabes que fue hecha para ti, no puedes huir de eso, Vladímir.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR