Vlad respira en mi cuello, estamos demasiado cansados. Nos enderezamos y me giro para abrazarlo, se inclina y me levanta. Metiendo una de sus manos debajo de mis piernas, me lleva a la cama. Se acuesta conmigo y me hace mimos en el cabello. No sé en cuánto tiempo me duermo, pero esa noche descanso mejor que en muchas otras noches. La mañana llega y las caricias de Vlad no se hacen esperar; es tan delicado cuando pasa sus dedos por mis brazos y mis piernas. Tratando de despertarme, pero soy tan consciente de por dónde pasa desde hace mucho rato. - Bella - besa mis labios - ¿vamos al hospital?. Quiero conocer a la pequeña - abro, mis ojos y le devuelvo el beso. - Vamos, ahora que mis alas están guardadas, podemos salir sin ningún problema - le respondo y me siento en la cama. - No esta

