CAPITULO 64

1136 Palabras

Me acerco a Vlad para abrazarlo y siento cómo todos sus músculos se relajan cuando beso sus labios delante de todos. Me sonríe por la acción y le sonrio de vuelta. Quiero que todos sepan que estoy con él. Max y Dimitri hablan muchísimo y aprovechamos para lavarnos las manos, higienizarnos y ponernos la ropa hospitalaria para poder ver y cargar a Mía. Entramos en silencio a la sala. Algunos bebés duermen, a unos los están alimentando, y otros están en revisión. Cada uno es un mundo diferente. Llegamos al cunero de la pequeña Mía y el aroma que desprende de ella es tan delicioso, huele a calma, ese aroma ofrece una paz inigualable. Vlad me mira a los ojos y puedo ver cómo brillan. Las facciones de su rostro se transforman en ternura y no puedo evitar darle un beso. Lo jalo del brazo par

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