Punto de vista de Maximilian. —Alessia, ¿estás en casa? —le pregunté a esa mujer en cuanto me cogió el teléfono. Intenté que mi voz no sonara tan tensa como me sentía—. Me gustaría llevarte a dar una vuelta por ahí. Casi me quedo sordo. El grito de entusiasmo que soltó fue ensordecedor. Estaba claro que la idea de que yo, por fin, tomara la iniciativa de una "cita", la tenía fuera de sí. Aproveché ese impulso para poner en marcha el plan. Ya estaba aparcando frente a su casa; la llevaría a un supuesto paseo sorpresa, pero el destino real era el hospital. Si intentaba negarse, Gutiérrez ya estaba avisado para intervenir con la presión legal necesaria, pero de ese hospital no saldría sin que le sacaran sangre. Era el momento perfecto: Oliver me había confirmado que Marco Antonio Velez es

