Punto de vista de Elena Salimos de casa mucho antes de que el sol terminara de bañar los muelles de Astoria. El aire matutino estaba cargado de esa humedad salina tan característica de la ciudad, pero hoy no me sentía la arquitecta invencible que solía ser al entrar en la Corporación Von Stein. Me sentía como un edificio que acababa de sobrevivir a un sismo de gran magnitud: en pie, pero con grietas profundas que nadie podía ver a simple vista. Al llegar a las oficinas de Studio Vanguard, el diseño minimalista y vanguardista del lobby me recibió con una frialdad elegante. Sofía me guio directamente al piso de la alta dirección. Oscar García nos esperaba en su despacho, una estancia que respiraba historia del arte y planos de proyectos icónicos. —Elena, qué gusto verte de nuevo por aquí,

