Punto de vista de Oscar García Cuando entré en aquella boutique para saludar a las hermanas Castillo, jamás imaginé que me toparía con la mujer más espectacular que mis ojos habían visto. Fue como si de repente el diseño del local cobrara sentido solo para enmarcarla a ella. Tenía un aura que irradiaba seguridad y una belleza que parecía tallada a mano. ¡Leyla es simplemente deslumbrante! Desde el primer segundo en que mis ojos recorrieron su piel y esos rizos perfectos, supe que estaba en problemas. No podía dejar de pensar en lo bien que se sentiría mi mano entrelazada en su cabello. Me quedé charlando con Elena y Sofía solo para tener una excusa y acercarme a ella, pero Leyla ni siquiera me dio la hora; era una profesional de pies a cabeza. Quería verla con uno de esos vestidos de im

