LA LECTORA EN LA NOVELA
Lobos, humanos, todos viven en un mundo, dividido, uno en el que algunos no saben siquiera su existencia, no sospechan que aquellos seres viven entre ellos
Que muchos de ellos tienen comunidades, aquellas en las que, los más débiles, bajan la cabeza ante los más fuertes y se postran a sus más grandes voluntades
Todo por ser sus magníficos alfas, pero hay uno por encima de todos, por encima de los humanos, por encima de los lobos
Aquel que es llamado el gran, alfa, aquel del que se cuenta su historia como si fuese un cuento de terror
Un pequeño cachorro, nacido como el menor, de sus ocho hermanos, era tratado como el menos considerado a ser el nuevo gran alfa
Pero, este demostró todo lo contrario, durante la ceremonia de sucesión sangrienta, el cachorro más joven de trece años.
Acabó con la vida de todos sus hermanos y hermanas mayores y se convirtió en el heredero, el futuro gran alfa.
Su padre, al ver su poder creciente y su determinación, llegó a llenarse de pánico, hasta el punto de querer asesinarlo, algo que pareció no agradecerle mucho al chico
Pues el joven futuro gran alfa, solo le corto la cabeza a su padre y con una sonrisa inocente, se dice que hablo en tono tranquilo y apático
“Esperar es aburrido, quería ser el líder, el gran alfa, ahora”. "Es molesto tener a alguien por encima de mí"
Todos contaban esa historia sobre el tirano, fuerte y determinante gran alfa, aquel que a pesar de su edad logró equilibrar todo
Logro hacer resurgir la vida de los lobos, hacer cosas inimaginables, jamás contadas
No sabía por qué ahora mismo, yo estaba recordando la historia que leí en mi vida pasada, no sabía siquiera por qué ahora mismo, estaba pensando en esto
Debía huir, debía hacerlo con rapidez, antes de que mi final llegara, pues aquella historia que recordaba era justamente donde me encontraba
Me encontraba en la novela que leí, antes de morir, y aquella en la que mi muerte, estaba a la vuelta de la esquina
―Gran luna, Inara, gran luna, ¿Dónde está? No puede seguir escapando, el frío la matará, la tormenta de nieve está por empeorar
Escuché las palabras del beta del gran alfa, mientras tapaba mi boca, para que no lograra escucharse mi respiración entrecortada y alterada
Él estaba cerca, muy cerca, y eso me tenía ciertamente aterrada. Él no podía encontrarme, ya que de hacerlo
De hacerlo, él me llevaría de nuevo al castillo y con ello, mi final será algo que será inevitable, el final de mi vida
Pues con mi muerte, se iniciaría la historia de amor de los protagonistas
―Gran luna…
Él pareció seguir buscándome, pareció no haberme detectado. Podría ser que ahora, por fin, tendría un pase para escapar; fue por ello por lo que corrí
Corrí con aún más fuerza, rogué a la diosa de este mundo, que cubriera con la tormenta mis pasos, que lograra por fin ayudarme en esta vida miserable que me había dado el autor
No quería morir, no así, no ahora, si me encontraban, si llegaban siquiera a tenerme de nuevo en su camino
Vamos, Inara, tú puedes, corre, solo corre, tú puedes. Me animaba a mí misma, lo hacía una y otra vez, mientras corría con más y más ahincó y sentía que mis pulmones pedían ayuda
No soy buena en las actividades físicas, de hecho, soy demasiado débil para ser omega, mi lobo jamás despertó, debido a mi debilidad
Otras de las virtudes del personaje en el que reencarné, lo odiaba, lo odiaba, pues en estos momentos, estaba llevando a mi cuerpo el extremo
Concéntrate, Inara, hazlo. No es momento para pensar en la terrible vida del personaje que soy en esta historia retorcida.
No ahora, no cuando escuche pisadas tan cerca
―No quiero morir, no quiero…
Mis lágrimas brotaban de mi rostro helado, mientras corría con una más fuerza y pedía terminar de una vez por todas las tierras del gran alfa
Poder por fin ser libre, poder por fin escapar de él
―Inara… Nara…
Mis pasos se detuvieron, el miedo me recorrió, su voz, era su voz, mis piernas iniciaron a temblar, todo mientras parecía que algo dentro de mí
Se negaba siquiera a dar un paso, a hacer algo que lograra alejarme de él
―Inara, no permitiré que escapes, si lo haces. Inara, te juro, que te buscaré y haré un camino de sangre, a todos los lugares, que te atrevas a pisar…
Mis lágrimas no dejaban de salir, mientras su voz se rompía al mencionar de nuevo mi nombre
―Inara…
Tragué mi sollozo, aquel que estaba por salir de mí, al escuchar cómo parecía estar a punto de romperse, debido al hecho de que yo había escapado
Que, a pesar de que me había enamorado de este maniático tirano, yo estaba escapando, y estoy segura de que muchos se preguntan por qué lo hago
Porque solo huyo de aquel que parece quererme, mientras yo estoy ciegamente enamorada de él
Es muy sencillo, hay una profecía, una profecía que maldijo nuestra relación desde el inicio y mientras aún estaba allí de pie
Solo observando cómo la nieva caía en cantidad, solo pude recitar, aquella profecía, en un susurro
Aquella profecía que el templo sacó a la luz, hace siete meses y que el autor, con ella, da el inicio a la historia
Haciendo que me casara con el lobo tirano, mostrando así la novela más romántica y sádica que jamás había leído.
―El día de invierno, el más frío, ella vendrá, lo mirará a los ojos y sus ojos dorados lograrán que se enamore como jamás lo había hecho. Con ello, el gran alfa, se postrará a sus pies y, sin más, el perro rabioso de la diosa será domado por el amor, de la pareja destinada
Esa no era yo, yo no era la pareja destinada del gran alfa, y por ello, debía escapar, debía irme, pues cuando mi hermana, la protagonista de esta historia, llegara
Él solo me olvidaría, y esta promesa que acababa de hacer, no sería más que palabras vacías
Fue por esa razón por la que di un fuerte suspiro. Observé hacia atrás, lo vi, y sé que él también me vio. Nuestros ojos se encontraron por segundos
La nieve cayendo por el inmenso bosque y una pequeña sonrisa brotó de mis labios.
Y mientras él caía al suelo de rodillas completamente roto, yo hablé con dolor.
―Encuentra a tu amor, esposo, yo saldré de tu vida justo ahora. Sé feliz, vive la historia de amor, que deben tener y está escrita.
Él pareció querer decirme algo, correr tras de mí, pero logró entender que con mis ojos le suplicaba que no lo hiciera.
Que, a pesar de todo, aunque me llevara a la fuerza ya no sería igual, fue por ello que corrí
Lo hice, hacia el bosque, corrí lo más rápido posible, y con ello dejé atrás el futuro que se supone debía vivir; dejé ser la esposa del gran alfa
A pesar de mi gran amor, y del hecho de que me había encariñado con la vida que este me ofrecía
Yo, por fin, podré librarme del terrible destino a que me ato el autor, mi familia, y el templo
no me sacrificaré por ninguno de ellos
― Inara… si te encuentro por la luna… ¡Te mataré…!