―Qué curioso...
Observé al hombre rubio, casi platinado, frente a mí, al hombre que ahora se suponía era mi esposo, el hombre que me observaba seriamente
Desde la cama, como si fuese algún tipo de perro a cuadros fuera, uno que debía ser escudriñado con la mirada de manera exagerada
Quería vivir, quería hacerlo a como diera lugar y lo, peor es que siento que la muerte me persigue como si fuese algo inevitable, mientras yo me negaba a ceder a esta
― ¿Entonces te vas a quedar ahí? Creía que eras más interesante…
Baje la cabeza, ya cansada de esto, ni siquiera había iniciado realmente, pero desde que había entrado en la habitación de casados
Yo solo pensaba en el hecho de que ahora sí que quería escapar
No, no lo haría, lograría sobrevivir, lo haré hasta antes que llegue el invierno
Según los recuerdos de esta chica, ella había vivido como si estuviese muerta en la mansión de su padre; había aprendido mucho de ello
Eso, por lo menos, era lo que pensaba hacer en el momento en el que entre tomada del brazo de mi supuesto padre
Mi plan se basaba en el hecho que todos no podrán creer que yo alguna vez estuve casada con este maldito maniaco
Incluso podía imaginar la maravillosa vida que me esperaba, escuchaba los pájaros, cantar, el viento soplar por mi cabellera roja y la felicidad abordarme de principio a fin
Yo pensaba en no ser notada durante meses, escapar cuando fuera el momento y que aquellas fantasías que llegaban a mí, como si algo verídico, se cumplieran
apreté mis manos en puño y maldije la situación en la que estaba ahora mismo, mientras cerré mis ojos y rogué por un poco de piedad
―Gran luna…
―Gran alfa…
Tape con mis manos, mi boca intentando a toda costa que el gemido de sorpresa no saliera de mí, mientras él parecía más y más divertido
― ¿Cuánto tiempo planeas seguir teniéndome frente a ti? Parece que incluso me ignoras, eso no es nada divertido… ¿Acaso estás ignorando mi existencia? ¿Ignoras a tu esposo y gran alfa?
Estoy arruinada, totalmente arruinada. Mis planes, se los llevará el viento, todo se acabará sin más, no puede ser que mis planes, solo terminarán sin siquiera iniciar
Entonces la felicidad, la paz y todo lo que me abarcaba se agotó. Di un pequeño brinco y caí al suelo, en lo que bajé mi cabeza y me postré ante el gran, alfa
―Bueno, no, no puede ser así… ¿Cómo podría hacer algo semejante con usted mi gran alfa? Eso sería blasfemo y terrible, no más que algo imposible de hacer…
Dije todo mientras seguía en el suelo, me había golpeado las rodillas, mierda, era terrible aquel dolor, pero no me importo, incluso golpearme un poco el rostro
Todo con la única intención de que no se acabaran los planes que no negaré, creía que era la mejor idea que podía haber pasado por mi cabeza
Esto era vergonzoso, pero, aun así, sabía muy bien que había hecho lo mejor, sabía muy bien gracias a la novela, que este maniático, se aburría muy pronto
Que solía hacer aquello de la regla de los cinco segundos, y cuando no sabías como tratarlo, solo te asesinaba
Se podía decir ahora mismo, que conocía a este lobo, como la palma de mi mano, y tenía reglas muy sencillas, sus respuestas deben ser en menos de cinco segundos, las palabras
“aún, pero, y aunque” estaban prohibidas, pues solía fastidiarle grandemente y considerarlo un acto de rebeldía y cuestionamientos, hacia su palabra que eran la ley
Estaba demente, este hombre era un psicópata, pero ahora yo no soy psicóloga ni su psiquiatra, solo era una chica patética, que iba a sobrevivir a como diera lugar
Y era por ello, que iba a hacer todo lo que estuviese en mi poder, para lograrlo
―Levanta la cabeza, mi gran luna te daré la oportunidad de explicarme
― ¡Yo ¡Yo tengo una enfermedad crónica que hace que me desmaye con los ojos abiertos, lo siento!
¿Qué acabo de decir? Tonta, tonta, tonta
― ¿Estás gritando delante de mí ahora?
No, no, no, ¿Qué hice?, había usado un tono muy elevado, esto de ser invisible y poder escapar antes del invierno, ahora lo veía como no más que un sueño imposible
Uno que no lograría jamás
―Perdóneme, tengo una enfermedad crónica que me hace desmayar con los ojos abiertos…
Ahora hable en un susurro, en lo que este frunció el ceño, ladeo un poco su cabeza y podría jurar que hablaba con su lobo, aquel que yo nunca había llegado a escuchar jamás en mi vida, mientras de la nada posiciono sus manos en su cadera
Se veía tan masculino y sexi, que yo solo pude obsérvelo con deleite, sabía que no debía, sabía que no podía hacerlo, pero simplemente había surgido aquella mirada de mí
―No había escuchado nada parecido, es curioso que la gran luna me haya indicado que me casara con una hembra enferma, y las cartas de tu padre, no hablaban de nada parecido… Qué desilusión…
―Es que no lo hago a menudo…
Baje mi cabeza y desvié mi mirada, mientras rogaba porque este hombre ruin y malvado, solo me creyera y no me asesinara por esto
―O tal vez sea porque la presencia del gran, alfa es muy fuerte y me tiene completamente llena de admiración hacia usted… tal vez como soy tan pequeña y débil, no pude soportarlo…
Él sonrió, pareció haberle gustado mi respuesta, se arrodilló frente a mí y tomo un mechón de mi cabello, mientras yo trague en seco y a pesar de mi gran temor, lo observe a los ojos
―Bien… Por lo tanto, ¿es mi responsabilidad?
Por todo lo bueno de este mundo, qué público tan difícil tengo, vamos, di algo inteligente, dilo, hazlo de una manera astuta, porque de esto depende de que tu cabeza siga pegada a tu torso y tu futuro libre de todos ellos
―Pues… Todos se quedan ciegos si miran directamente al sol; sin embargo, nadie diría que el sol es el culpable
―Bien… Entonces …
Hay por todo lo sagrado, estoy usando todo mi ingenio, ¿Qué no puedes quedarte conforme con esas palabras? Solo deja pasar esto, da media vuelta e ignórame hasta el invierno que llegue mi hermana
Yo me marcho antes, tú no lo notas, y yo lograre ser feliz, por fin, solo hazlo, por favor, solo hazlo
― ¿Estás planeando no volver a ver mi rostro nunca más en tu vida? ¿Es lo que acabas de decir?
Abrí mis ojos en grande al escuchar aquellas palabras, ¿había dicho aquello en voz alta? Estaba muerta, parece que voy a morir
― ¿Qué te desmayarás cada que me veas?
Pero él continuó con sus palabras, mientras yo, internamente, di un fuerte suspiro de alivio y agradecí a la diosa ridícula de este mundo, que las cosas no eran como llegué a pensar
―Por supuesto, estaría feliz si mi gran alfa lo permitiera…
―Yo lo permito…
¿A qué se refería exactamente? ¿No volverlo a ver? ¿O volverlo a ver? ¿Qué era esto tan confuso? Levante un poco más mi cabeza y mis ojos dorados se clavaron en los suyos
Por todos los dioses, ¿qué debía hacer? ¿Alejar la mirada? ¿Mirarlo? ¿Qué? ¿Qué? Debo darle una respuesta en cinco segundos, debo hacerlo, por lo que mirándolo directamente a los ojos
Le sonreí y hablé con un tono pacífico, uno que no sentía para nada si me lo preguntaban
―Entonces estaré más que dichosa de hacerlo como ordene mi gran alfa…
―Buen trabajo… Fue divertido…
Me salvé, me salvé, quería brincar, mostrarme llena de felicidad, tal vez hacer un baile de la victoria, pues estaba viva, lo había divertido, había logrado que no me asesinara y esto era más que suficiente
―Entiendo por qué la diosa te ha enviado, no eres aburrida, incluso podría jurar que eres ingeniosa, me agrada esto… Si se trata de una gran luna, me agrada, no está nada mal, me hiciste sentir mejor, así que te recompensaré…
¿Qué soy un payaso?
Él posicionó su mano en mi cuello, mientras yo solo recordé los golpes de mi supuesto padre, los actos rudos que mi supuesto hermano y los terribles abusos de mi supuesta madrastra
Estuve a punto de levantar la mano, de detenerlo, de gritar por ayuda como ella solía hacerlo, pero no podía, no si quería vivir, no si quería escapar
Por lo que solo lo observé a los ojos, justamente como me hubiese gustado, que lo hubiese hecho ella con todos ellos
Que hubiese sido valiente, y no hubiera permitido, que se burlaran de ella, en lo que rogaba, mientras recibía, golpe tras golpe, empujones y palabras crueles.
Estaba segura de que el gran alfa, apretaría mi cuello, que me dejaría sin aire y lastimaría como lo hacía mi supuesta familia
Pero eso no llego jamás, el solo paso, su dedo por mi cuello y mi barbilla, hasta llegar a mi boca, y cuando se detuvo en esta
Se acercó a mí y me beso de nuevo, lo hizo de manera lenta y sutil, mientras yo seguía cada uno de sus movimientos, con la única intención de que este solo no se tornará aburrido
Por no ser más que una inexperta para satisfacer sus deseos
―Cuando esa estúpida profecía surgió, creía que todo sería muy aburrido, ahora no estoy muy seguro, pero eso de convertirme en tu perro, de serte leal, ja… Eso no pasará jamás…
De nuevo bajo su mano a mi cuello lo apretó sutilmente y sin más, me dio un pequeño empujón, logrando que me tambaleara aún en el suelo
Y callera de nalgas en el piso frío, agradecía la cantidad de telas de este pomposo vestido, pues estaba segura de que me dolería de no ser porque amortiguó mi caída
Él se levantó, camino hacia la cama y me observo desde allí, mientras mi corazón estaba completamente desbocado y el miedo se apoderaba por completo de mí
―Verás, no puedo distinguir los rostros de las personas, todos para mí, son completamente borrosos y tediosos, por lo que no eres más que un borrón a mi alrededor y si quieres que siquiera pueda distinguir tu voz, tendrás que esforzarte mi querida gran luna, por lo que… ¿Por qué no vienes y me ayudas a distinguir siquiera la silueta de tu cuerpo? Ayúdame a saber cómo es, que es tocar a mi esposa…
Entonces lo supe, sabía que un beso no era lo único que tendría en paz al gran, alfa, y que al final, yo tendría que hacer un poco más para sobrevivir
Las palabras de mi supuesto padre vinieron a mí
“―Eres una hembra hermosa, quiero que logres siquiera enredar al emperador hasta el invierno, pero no lo suficiente, como para que cuando llegue su verdadera gran luna, no seas un inconveniente, aunque no eres más que basura, creo que, no duraras mucho, así que abre bien las piernas y logra hacer lo que tu madre hizo conmigo… sé que lo harás bien, si en algo estoy seguro es que no solo heredaste la belleza de esa puta, algo me dice que heredaste esas habilidades de meterte en la cama de otros…”
Esas horribles palabras, maldito hombre. ¿Cómo podía decirle eso a su propia hija?
A pesar de todo mi disgusto y tristeza, me levanté del suelo, caminé hacia el gran alfa y, al saber que no tenía mucho tiempo para dar una respuesta
Hable con un tono tranquilo, aunque por dentro me sentía llena de nervios y terror, pues algo me decía que esto era solo el principio de una serie de eventos que no me agradarían para nada
―Estoy a tu plena disposición, mi gran alfa, después de todo, ¿qué para eso no he venido aquí?
Él sonrió… Me observo por unos segundos y hablo con un tono tranquilo…
―Eso me agrada, ahora… tengo otra pregunta antes de todo… ¿Cómo se llama mi gran luna astuta?
¿En serio mi esposo no sabía mi propio nombre?